jueves, 14 de enero de 2016

EL HIJO ÚNICO

El hecho de ser hijo único no es un elemento que define por sí solo el futuro de un niño. Su evolución, como la de cualquier otro, depende de la educación que le den sus padres. El hijo único puede tener un desarrollo tan sano como el de un hijo con hermanos. Algunos problemas que experimentan los niños, como la dependencia de los padres, el consentimiento, la sobreprotección, introversión, etc, no son sólo características de los hijos únicos. Se deben, en la mayoría de las veces, a la manera como los padres los educan.

Hoy, entre el 20 y el 30 por ciento de las parejas tienen un sólo hijo. Son muchas las familias que deciden tener un sólo hijo por diferentes razones. En primer lugar, el tener sólo un hijo le da a la madre más oportunidades para trabajar fuera de casa. En segundo, muchos padres no llegan a tener el número deseado de dos o tres hijos debido a una ruptura anticipada matrimonial. En tercer lugar, la infertilidad, que impide el nacimiento de más niños.

A los hijos únicos les rodean perspectivas bastante diferentes en comparación con aquellos criados en familias más numerosas. El tener en cuenta esto ayuda a que podamos evaluar los aspectos positivos y los que no lo son tanto para poder ayudar al crecimiento de los más pequeños.

Ventajas de ser hijo único

1. Grandes expectativas en la vida y en el amor
Como hijo único, experimentará en primera persona lo fascinante que es el amor. No estoy diciendo que no experimenten el mismo amor que en una familia grande, si no que lo vivirán de forma diferente si es un hogar más pequeño.

El hecho de ser tres miembros en una familia, dará lugar a un conexión que si se cuida, puede llegar a no romperse nunca. Los padres se convertirán en los mejores amigos del niño ya que son su único foco de atención, y serán los que se preocupen más que nadie en el mundo por su salud y bienestar.

Los progenitores le enseñarán al hijo que el amor es el aspecto más importante de la vida, que sin él, no se puede vivir. De igual forma, tendrán grandes expectativas puestas sobre él, ya que es el único descendiente. Esto tendrá como resultado que el niño se oriente más hacia sus objetivos y esté más motivado, a pesar de que no cuente con competición por parte de sus hermanos.

El estar solo generará que el niño se sienta más querido, más cercano a sus padres, aunque con el tiempo no compartan las vacaciones o algún fin de semana.  Anhelarán sentirse queridos; ese sentimiento de comodidad hará que demanden cariño y amor tanto por parte de su familia como de sus amigos.

2 Apertura y comodidad en situaciones sociales

Los hijos únicos están acostumbrados a hablar abiertamente con sus padres y a contarles situaciones o experiencias que no confiarían a otras personas. De la misma forma, para los padres es complicado no conocer qué sucede en su día a día, ya que es la única persona por que se tienen que preocupar.

Cuando estos niños se encuentran en situaciones desagradables, no se ajustan a ellas porque están acostumbrados a buscar consuelo, no a vivir experiencias inciertas. No obstante, si la situación es agradable, las cosas fluyen de forma fácil; como si estuvieran en casa.

El hogar es un santuario para ellos, donde son amados de forma incondicional y donde pueden acudir cuando están teniendo un mal día. Al llegar a este lugar la madre y el padre le dan un caluroso abrazo, por lo que vuelve a sentirse en armonía, otra vez.

3 Creencias fuertes

Independientemente de la personalidad el ser hijo único permite que el niño desarrolle sus propias creencias y conozca quién es realmente, mucho antes de que lo logren niños de familias más numerosas.

Se vuelven más independientes y saben lo que quieren conseguir mucho antes que sus propios amigos; saben qué necesitan y que quieren alcanzar en la vida. Confían lo suficiente en sí mismos como para conocer sus intereses e ir hacia sus metas en el mundo.

Inconvenientes de ser hijo único

1. Grandes expectativas en la vida y en el amor
Sí, este punto puede contener su parte negativa también.

Los hijos únicos esperan tener amor de forma continua lo que crea una imagen muy concreta de cómo “debería ser” la vida y el amor. Sin embargo, esta imagen muchas veces no es consistente con la realidad.

Pueden ser fácilmente manipulados y el resto de personas pueden aprovecharse de ellos por su perspectiva sobre el amor. Da igual si los padres del niño están divorciados o juntos, siguen estando expuestos a este tipo de “amor” del hijo único, que es diferente al que se encuentra en las familias con varios niños.

2 Egoísmo

Los hijos únicos están acostumbrados al ser el centro del universo para sus padres, desde el minuto en el que llegan al mundo. Siempre han sido el foco de todo amor, de todo el dinero y de todos los privilegios.

Como solo hay tres miembros en la familia, el amor solamente puede ir en dos direcciones: de los padres al niño, y del niño a los padres. Es una vía de doble sentido que muchas familias pueden llegar a no comprender.

No saben qué significa compartir las cosas o ser considerado con las necesidades de los demás. Es bastante común que los hijos únicos piensen solamente en “yo, yo y yo”, y no es porque sean por naturaleza egoístas. Esto se debe a que no han crecido con otro tipo de perspectiva.

3 Testarudo

Debido a que son niños que crecen en familias muy cerradas, es difícil para ellos salir de sus zonas de confort. No les entusiasma el tener que cambiar sus horarios, sus estilos de vida o su perspectiva sobre algún tema o alguna persona. Como mencioné anteriormente son niños con creencias muy concretas.

Cualquier opinión que contradiga lo que ellos creen firmemente, hará que se molesten ya que nadie ha desafiado sus puntos de vista, a no ser que fueran sus propios padres. Pueden ser de mente abierta, pero la mayoría no cambiarán lo que creían desde el principio. No hay espacio para ideas nuevas.

Si algo no les hace felices, lo dejarán ir sin vacilación; saben qué quieren y son conscientes de qué deben hacer para conseguirlo.

Lo positivo y lo negativo de ser hijo único

- Por un lado, para las familias supone la mitad de preocupaciones y la mitad de gastos.

- Además es posible ocuparse mejor del hijo y darle más oportunidades y facilidades en la vida. Existen expertos que afirman que los hijos únicos poseen más capacidad para ser triunfadores en la vida.

- Consideran que el niño vive con una carga menor de ansiedad pues no tiene que disputar el espacio ni la atención de sus padres. Lo que a la vez en un inconveniente porque el niño no aprende a compartir. Todo le pertenece.

- El problema de crecer sin hermanos es que todas las expectativas y las exigencias familiares estarán puestas sobre él. Tal vez sea por eso que algunos estudios señalan que un hijo único crece con ideas de vencedor, debido a que sus padres proyectan en él sus propias ilusiones y siempre le exigen dar lo mejor de sí mismo.

- El hijo único es el que sufrirá los miedos y equivocaciones de sus padres. No tendrá con quien compartirlas. Y además, pueden que se aburran un poco más que lo normal. Pero nada es tan definitivo. Tanto los hijos únicos como los que tienen hermanos pasan por las mismas situaciones.

EL DILEMA DEL HIJO ÚNICO


Los niños que crecen solos en su hogar son
 hijos únicos y también son primogénitos y 
‘ultimitos'.
Muchas teorías de prominentes psicólogos como Adler, Freud, Skinner y Eysenck han explicado la importancia del orden de nacimiento en el desarrollo de la personalidad y, por supuesto, se ha tomado mucho en cuenta al caso específico de los hijos únicos. Sin embargo, ahora más que nunca, un alto número de hogares cuenta con hijos únicos por diversas razones y, por eso, es importante desmitificar algunas percepciones sin fundamento e informarse un poco más sobre este tema, conociendo más a fondo el origen de términos como: el síndrome del hijo único o incluso el síndrome del pequeño emperador.

Debido a que los hijos únicos no tienen hermanos con quienes interactuar, ellos aprenden a depender de sí mismos. Sin embargo, suelen tener ciertas dificultades en socializar a pesar de que no necesariamente su condición de ser únicos los haga introvertidos o extrovertidos. Si bien calificativos como: egoístas, mimados y complicados han sido con frecuencia usados para describirlos, lo cual sugeriría que su condición es algo no deseable, no siempre aquellas personas que no han tenido hermanos y/o hermanas desarrollan esa clase de características.

Uno de los ejemplos usados por esta investigación fue el de una madre, hija única que también tiene un hijo único y que ha sentido en carne propia los prejuicios existentes. Según ella, cuando las personas le conocen y se enteran de que no tuvo hermanos, de inmediato el comentario es: "Debes haber sido una mimada, mandona y todo eso que los hijos únicos son...".

El mito del hijo único viene desde finales de la década del 1800 cuando G. Stanley Hall, conocido como el fundador de la psicología infantil, determinó que ser un "hijo único", era en realidad una peste. De allí en adelante, muchos investigadores han ido estableciendo otros parámetros en el análisis y eso ha llevado a nuevas y más exactas apreciaciones de la condición de ser únicos.

Así, según Susan Newman, psicóloga de la Universidad de Rutgers y autora del libro "Parenting an Only Child" (ser padres de un hijo único), el mito ha sido perpetuado desde entonces y por ello la gente, en general, califica a los únicos como malcriados, agresivos, mandones, solitarios y hasta desadaptados, "la lista de calificativos negativos es interminable", dice la experta y añade que, por fortuna, no hay evidencia científica de que estos estereotipos tengan asidero alguno. "Se han hecho cientos de estudios e investigaciones que demuestran que los hijos únicos no son diferentes a otros niños que provienen de hogares con más hijos".

Si bien un amplio número de estudios ha demostrado que no existe diferencia en cuanto a que los hijos únicos y los que no lo son actúen como emperadores o sean mimados y difíciles, sí hay una diferencia significativa cuando se analiza el tema de la inteligencia. Un estudio realizado a lo largo de 20 años ha demostrado que la educación dada por los padres a los hijos únicos da como resultado niveles educativos más altos, mejores notas en los exámenes y mayores niveles de logro educativo y profesional.

Según la doctora Newman, la explicación para esta ventaja está en que los hijos únicos cuentan con todos los recursos financieros de sus padres con lo cual pueden tener lecciones extras o especiales en lo que fuera necesario y, además, aprenden a ser más críticos y observadores pues existe una interrelación más directa con los padres y reciben, sin duda, una atención individual y personalizada al no existir otros niños en el hogar. "Esto significa más tiempo para la lectura, más tareas escolares realizadas a tiempo y eventualmente mejores notas en sus pruebas y exámenes", señala la experta.

Introversión y extroversión

Se cree que el hijo único al crecer solo sin hermanos se torna tímido e introvertido, pero la tendencia a interesarse por el mundo interior de sus pensamientos y sensaciones o por el mundo exterior de las cosas y las personas, no se halla determinada por esta condición.

 Según las psicólogas María Elena López y María Teresa Arango, autoras del libro ‘El hijo único', de Grupo Editorial Norma, las características tradicionalmente asociadas con el hijo único son un mito, pues las familias que solo tienen un hijo son absolutamente normales y esos niños suelen tener un desarrollo tan sano como el de un niño que tiene hermanos.

 Ellas consideran que ciertos problemas que experimentan los niños, como depender de los padres, ser complacidos en todos sus deseos, ser sobreprotegidos e introvertidos no son solo característicos de los hijos únicos, sino que también se pueden presentar en familias que tienen varios hijos y que se debe más bien a la forma de educar de los padres y de impartir la disciplina.

"Un hijo único adulto comenta que su mayor ventaja ha sido haber desarrollado la capacidad de estar solo y entretenerse por sí mismo. Por otro lado, el hecho de no tener hermanos con quienes pelear ni de quienes defenderse impulsa a muchos niños únicos a asumir comportamientos más tranquilos y a veces más maduros que los llevan a evitar conflictos", dicen las autoras. En cuanto a la agresividad, estas psicólogas consideran que los niños pueden aprender a comportarse de manera agresiva por imitación, si es eso lo que ven de sus padres, de otros adultos o de sus compañeros, por tanto un hijo único no es agresivo por ser único sino por las características del medio que determinan tal comportamiento.

"Lo que sí es una realidad es que al estar rodeados solo de adultos suelen entrar en la madurez prematuramente y esto les permite desarrollar la destreza que quizá no tengan sus amigos para saber discutir con sus padres y tener excelentes capacidades verbales, dos habilidades que le serán de gran ayuda a la hora de aprender a negociar y conciliar con los demás", señalan las autoras.



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