sábado, 27 de mayo de 2017

PSICOLOGÍA DEL TERRORISMO

El terrorismo  Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general.


La psicología detrás del terrorismo

Que tu cerebro se encuentre en temor constante no es un espectáculo agradable.

Lo que supuestamente es un instinto de emergencia queda anclado en tu cuerpo, inunda tu sistema con hormonas corrosivas que pueden perjudicar tu salud, afectar la manera en la que piensas y cambiar las decisiones que tomas.

Los terroristas cuentan con ese efecto. Ellos quieren que estés lleno de miedo. Miedo hacia ellos. Todo el tiempo. Ellos piensan que esto demuestra que son relevantes. Y harán lo que sea para tratar de que eso suceda.

"El miedo es la principal arma psicológica detrás de los actos de terrorismo", dijo Daniel Antonius, director de psiquiatría forense en la Escuela de Medicina y Ciencias Biomédicas Jacobs en Buffalo, Nueva York.

"Es este miedo, o la anticipación de futuros actos de terror, lo que puede tener efectos serios en nuestro comportamiento y en nuestras mentes".

VER: La psicología de los terroristas


Un cuaderno de estrategias de terror

El libro de estrategias de terror de ISIS está lleno de actos que se intensifican cada vez más, uno más terrible que el anterior. Cuando el "yihadista John", un hombre con un conocido acento inglés, le cortó la cabeza al estadounidense James Foley, el hecho fue tan barbárico que apenas podemos comprenderlo. Sin embargo, pronto ocurrieron decapitaciones dobles, y luego más de 20 a la vez, lo que se convirtió en incidentes en los que ahogaban a personas en masa e incluso quemaban a personas mientras aún estaban con vida.

Solo en caso de que nos volvamos insensibles o que descartemos el terrorismo como los actos demoníacos de unos cuantos psicópatas, ISIS está entrenando a niños para que cometan atrocidades. Todas esas técnicas son deliberadas, de acuerdo con expertos.

"No se supone que las mujeres y los niños sean asesinos", dijo el Dr. Eric Hollander, profesor clínico de psiquiatría y ciencias del comportamiento en Albert Einstein College of Medicine en Nueva York. "Cuantas más desviaciones existen de las expectativas, de la conducta civilizada, más impacto tiene el terrorismo. Se les recompensa con más reclutas. Y se alimenta de su objetivo final: tratar de hacer que las personas se rindan".

El experto en terrorismo John Horgan está de acuerdo. "Es una guerra psicológica", dijo. "Pura guerra psicológica. No quieren asustarnos o hacernos reaccionar, quieren ser capaces de estar siempre en nuestras conciencias de modo que creamos que no hay nada que no harán".

Tampoco es accidente, dijeron los expertos, que los terroristas en París atacaran varias ubicaciones, una detrás de otra, o que detonaran más de una bomba en el aeropuerto de Bruselas.

"Varios ataques multiplican el terror psicológico de que eso ocurra", dijo Hollander. "Si ves los videos de Bruselas, después de la primera bomba, hubo muchos gritos, las personas sentían terror. Cuando estalló la segunda bomba, hubo un completo silencio. Las personas se desconectaron. Estaban psicológicamente afectadas".

Nuestro cerebro cuando siente temor

Las personas están predispuestas a responder al peligro. En realidad es un sistema antiguo, a menudo llamado el cerebro reptiliano, el cual ha sido afinado durante siglos para mantenernos a salvo. Escuchamos un grito e instantáneamente, sin estar conscientes de ello, nuestro sistema nervioso anatómico envía una señal desde nuestros sentidos hasta el centro del miedo en el cerebro, la amígdala. Hormonas como la cortisona y la adrenalina le dan un arranque a nuestro cuerpo: el corazón se empieza a acelerar, la respiración se vuelve más rápida y empezamos a sudar. Estamos listos para la lucha o huida.

Un segundo más tarde, a través de un canal totalmente diferente, más información llega al cerebro, y debemos decidir: ¿la amenaza es real? Decidimos, actuamos y después de que la amenaza pasa, nuestro sistema se calma. Problema solucionado. Regresamos a la normalidad.

Pero si estamos en constante estado de alerta, el estrés comienza a hacer mella. Primero, no pensamos tan claramente, ya que el temor supera nuestra capacidad de razonar.

"Parece que nos quedamos atascados", dijo Hollander. "El presidente Obama puede decir que nuestras probabilidades de morir en un acto de terrorismo son más pequeñas que las de morir en un accidente de auto. Pero de alguna manera, eso no funciona del todo para calmar nuestros temores".

Otras partes del cerebro se pueden activar, como el circuito frontoestriatal, el cual desencadena el pensamiento obsesivo, o el cortex del cíngulo anterior, el cual nos puede poner en un constante estado de alerta.

"Nos dicen que 'veamos algo, digamos algo', así que ahora las personas buscan en el ambiente para detectar cosas que no parecen estar bien", dijo Hollander. "O nos obsesionamos y luego desarrollamos hábitos y rituales para mantener a raya las cosas malas. Eso puede ser ver la televisión una y otra vez para obtener más información, leer todo lo que podamos en los medios, y todo esto se enfoca en repeler el peligro".

Antonius, de la Escuela de Medicina Jacobs está de acuerdo. "El miedo es una experiencia emocional psicofisiológica compleja que da lugar a alteraciones en el humor, el temperamento, la motivación y la personalidad", dijo. "Con el tiempo, la experiencia crónica del miedo puede transformarse en una angustia psicológica seria que a la larga puede convertirse en un serio trastorno mental".

O incluso un trastorno físico. Un estudio de 2014 consideró a 1.700 "adultos israelíes aparentemente saludables" para ver cómo enfrentan la amenaza del terrorismo. Quienes demostraron el mayor temor tenían una frecuencia cardíaca en reposo de 10 a 20 latidos más rápida que lo normal debido a cambios en un químico del cerebro que también funciona como freno para el sistema inflamatorio, encontró el estudio.

VER: DOCUMENTAL - ESPAÑA LA HISTORIA DE LA BANDA TERRORISTA ETA


La mayoría se recupera

Afortunadamente, los estudios demuestran que después de un período inicial de shock, dolor e incluso depresión, la gran mayoría de nosotros parecemos ser resistentes a las tácticas del terrorismo.

"Desde una perspectiva psicológica o cerebral, ocurre algo muy interesante", dijo Horgan, el autor de The Psychology of Terrorism. "En realidad volvemos a la normalidad muy rápidamente. Es muy difícil para un movimiento terrorista, incluso uno tan poderoso como el Estado Islámico, mantener un nivel constante de temor y ansiedad en la audiencia".

Los expertos dijeron que podemos acelerar nuestra sanidad al buscar apoyo y conexiones dentro de nuestra comunidad. Por ejemplo, el torrente masivo de solidaridad en las calles de París y en las redes sociales en todo el mundo la mañana después de los ataques en noviembre fue un paso de importancia fundamental.

"Eso es importante", dijo Horgan. "Sin embargo, es igualmente importante que hagas el antiguo cliché: regresar a trabajar y asegurarte de que los trenes se movilicen a tiempo. Regresar a la normalidad de inmediato".

Antonius añadió lo siguiente: "Una investigación convincente también ha demostrado que si la respuesta de un individuo es principalmente el temor versus el enojo podría tener un impacto significativo en su comportamiento".

"En el contexto del enojo, las personas tienden a exhibir mayores niveles de optimismo y una preferencia por la confrontación, mientras que con el temor viene un mayor pesimismo y preferencia por usar las medidas conciliatorias para bajar la intensidad del conflicto".
¿Quién tiene más miedo?

Por extraño que parezca, los expertos dijeron que los ataques como los que ocurrieron en París y Bruselas también nacen del temor. El temor de un terrorista.

"Los grupos terroristas viven en un miedo constante de ser vistos como irrelevantes o pasados de moda", dijo Horgen. "Así que el Estado Islámico se esfuerza mucho en sencillamente, por decirlo de un modo grosero, permanecer en las noticias".

Eso es necesario, dijo Horgan, porque los posibles reclutas entran a internet para hacer su tarea, "y hacen una elección educada sobre quién es el mejor grupo ahora mismo. Así que el Estado Islámico se asegura de que ellos sigan siendo la única entidad vigente en lo que respecta al reclutamiento".

Horgan se refirió a al Qaeda como un ejemplo.

"En el transcurso de los últimos dos años, al Qaeda ha pasado de ser el mayor acosador del barrio a ser un movimiento de ayer", dijo. "El grupo que fue responsable de los ataques del 11 de septiembre. Quién habría pensado que simplemente son considerados como cosa del pasado ante los ojos de los jóvenes musulmanes de veintitantos años para quienes el Estado Islámico es el único movimiento vigente".

Psicología forense y criminalística

​El perfil psicológico típico del terrorista

¿Por qué hay personas que se dejan arrastrar por grupos terroristas y criminales?

Cada vez que hay un atentado terrorista todo el mundo se pregunta lo mismo: “¿Cómo han sido capaces de hacer algo así?” ¿Es necesario tener algún tipo de psicopatología para realizar este tipo de actos? ¿Qué perfil tienen estas personas? ¿Cómo alguien es capaz de perder la vida por un ideal?

El factor de aparente irracionalidad de los terroristas es lo que más confunde a las víctimas, que no consiguen encontrar explicaciones lógicas en las acciones realizadas.

Terrorismo y enfermedad mental: ¿mito o realidad?

Para empezar, es importante saber que no existe un trastorno mental propiamente dicho para estas personas desde el punto de vista de la psicología clínica. No son psicópatas. Por tanto, en el sentido jurídico son personas totalmente imputables desde el punto de vista legal. Son conscientes de sus actos, tanto en la responsabilidad como en la capacidad para regir su voluntad. Sin embargo, algunos psicólogos hablan de patología social o política. Suelen carecer de sentimientos de culpa debido a sus creencias. Son considerados mártires. En ellos, aparece el pensamiento dicotómico, es decir, “o estás conmigo o estás contra mí”.

Su capacidad de matar o perder la propia vida se puede deber a antecedentes históricos o ideológicos, promesas de ascensión al paraíso, ratificación social o simplemente bienestar para él y/o su familia. La intención del terrorista va mucho más allá del simple asesinato múltiple. Su meta incluye provocar el efecto psicológico del caos, producir indefensión, desesperanza, terror, miedo, inseguridad. El terrorista cree que tiene un propósito, incluso puede llegar a considerarse como un salvador de la sociedad.




El perfil suele ser un chico joven, de entre los 20 a los 35 años. Las dificultades de adaptación social de estas generaciones, pueden favorecer estos actos desafiantes que llegan hasta el punto de dar la vida por unos valores, sin que esto suponga un trastorno psiquiátrico en sí mismo. Suelen ser hijos de inmigrantes que ahora viven en Occidente, pero que no han conseguido adaptarse (o no les hemos dejado) en el sistema occidental.

No son distintos a nosotros. De hecho, los seres humanos en situaciones extremas somos capaces de realizar este tipo de actividades con absoluta normalidad. ¿Un ejemplo? Las Guerras Mundiales o la Guerra Civil Española. Por no hablar de situaciones sociales y políticas como el Holocausto nazi. En ellas podías llegar a matar al vecino por el simple hecho de ser del otro bando. Aquí es donde aparece el concepto de categorización social, donde el hecho de categorizar nos convierte en “nosotros” y “ellos”.

En cuanto al grupo, hay presiones grupales y distorsiones perceptivas de grupo. Se produce una sobregeneralización, en la cual todo gira alrededor de sus creencias y pensamientos. Su ideología puede llegar a dominar lo que hacen y lo que piensan. Consideran a su grupo superior y la necesidad de merecer control y poder. Sienten su condición grupal, tienen vínculos morales, religiosos o nacionalistas.

REFERENCIA: http://cnnespanol.cnn.com

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