jueves, 2 de octubre de 2014

EL SENTIDO DEL OLFATO SIRVE DE REFERENTE PARA EL ESTADO GENERAL DEL CUERPO

Dejar de sentir olores predice la muerte en cinco años: el sentido del olfato sirve de referente para el estado general del cuerpo o como marcador de la exposición a toxinas ambientales, según especialistas de la Universidad de Chicago (EE.UU.).

FISIOLOGÍA DEL OLFATO EXTENDIDO


Las nuevas tendencias demográficas se traducen en la inversión de la pirámide poblacional de muchos países (si hasta entonces las personas que sobrepasaban los 55 – 60 años no suponían mucho porcentaje con respecto al volumen total de la población y el mayor volumen lo encontrábamos en la infancia y la adolescencia, ahora se produce el fenómeno contrario, es decir, la base de la pirámide poblacional empieza a disminuir aumentando su cúspide, donde se encuentran las personas de más edad).

Esto unido a los cambios que se producen en la sociedad (aparición de servicios sociales organizados, cambios en el sistema de organización familiar, incorporación de la mujer al ámbito laboral, avances tecnológicos y nuevos adelantes médicos....) repercute en un incremento de las necesidades sanitarias y de la distribución de servicios sociales para la población de edad.

El envejecimiento se asocia a una disminución de la viabilidad y a ser universal, progresivo, decremental e intrínseco. No se puede evitar envejecer, se puede evitar y cuidar del envejecimiento patológico (no natural).

Envejecer es un hecho, el tiempo discurre sobre nuestros organismos más o menos castigados, por nuestros vicios y enfermedades, pero ello no significa que el tiempo transcurre solo en nuestra contra, la sabiduría solo se puede poseer disponiendo y gastando en general bastante tiempo, la perspectiva es otro valor comparativo esta vez, que solo nos da el tiempo. El envejecimiento en sí es un continuo proceso de desarrollo, nuevas oportunidades, intereses y cambios de perspectiva sobre la vida que la hacen cada día más interesante” Arriola Manchola, E. (1997)

Indudablemente envejecemos biológicamente. Disminuye nuestra competencia fisiológica y nos volvemos más vulnerables en la composición química del cuerpo a medida que vamos cumpliendo años (disminuye nuestra masa muscular y aumentan las grasas por eso es importante contrarrestar esta tendencia practicando cierta actividad física), hay un incremento del pigmento lipofusión en algunos tejidos y en las interconexiones de algunas moléculas, como el colágeno. Hay cambios degenerativos en el ritmo de filtración glomerular, el ritmo cardiaco máximo al que podemos llegar, la capacidad vital y otras medidas de capacidad funcional.

Al disminuir nuestras capacidades disminuye también el poder responder adaptativamente a las variaciones que podemos experimentar en nuestro medio ambiente, nos volvemos más vulnerables a la enfermedad, incluso algunas pueden volverse crónicas y en definitiva el riesgo de sufrir una muerte está latente con una mayor probabilidad de ocurrencia.

Las células receptoras olfativas tienen una vida corta, de 5 a 8 semanas, luego mueren y son reemplazadas por otras.
 
Al envejecer perdemos más células receptoras de las que se reemplazan.

Los tipos de pérdidas olfativas que podemos experimentar son:

Carencia del sentido del olfato = ANOSMIA.
Sensibilidad olfativa reducida = HIPOSMIA.
Distorsión del olfato = DISOSMIA.

Afectan al olfato las infecciones víricas, las bacterianas... Dañan tejidos nasales de forma que llega menos aire y por lo tanto, se reduce la cantidad de estímulos que entran en contacto con los receptores olfativas.

Se reduce también la sensibilidad a los olores concentrados, se suele necesitar una aumento mayor de la concentración de la sustancia para notar que el olor ha aumentado en intensidad.

Los científicos descubren cómo un humano puede predecir su muerte inminente.


La nariz puede pronosticar eficazmente la muerte debido a lo que la punta del nervio olfativo no solo contiene los receptores del olor sino también es la única parte del sistema nervioso humano continuamente regenerada por las células madre.

La aparición de las nuevas células se reduce con edad, lo que desemboca en la disminución gradual de la capacidad de percibir e identificar olores.

Una disfunción olfativa indica que el cuerpo está entrando en un estado de deterioro y ya no es capaz de repararse a sí mismo.

El nervio olfativo, además, es la única parte del sistema nervioso que se expone al aire libre: ofrece a los venenos y agentes patógenos una vía rápida hacia el cerebro, con lo cual perder el olfato sería una alerta temprana de algo que finalmente acabará causando la muerte.


Disfunción olfativa predice la mortalidad a 5 años en adultos mayores



 Otra pregunta abierta para el trabajo futuro es si esta relación está presente en los adultos más jóvenes.

ANEXO: La sicóloga y escritora Pilar Sordo compartió junto a Cecilia Rovaretti en Una Nueva Mañana y contó detalles de su nuevo libro "No quiero envejecer", que intenta dar claves para aceptar el paso de los años con dignidad y alegría.





REFERENCIA: PLOS ONE; RT actualidad

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