Séraphine
Louis. Una
singular mujer campesina y pobre, Séraphine Louis (1864-1942)
solitaria, huérfana, humilde, mujer de la limpieza en una época en
que eso era realmente un oficio servil.
Durante
veinte años, Séraphine estuvo como sirvienta en un convento de
monjas en Senlis, por lo que se la conoce como Séraphine de Senlis,
pues es la ciudad francesa, no muy lejos de París, donde vivió casi
toda su triste vida.
Les
Grandes Marguerites (1925)
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Casi
analfabeta, con un imaginario religioso primitivo forjado entre
monjas beatas, Séraphine fue acumulando en su vida (siempre pobre)
dolor, resentimiento, esperanzas religiosas, sueños de un vano amor
perdido, y de pronto -poco antes de 1920- se puso a pintar con
anhelo, con ansia, con desesperación.
Era
una pintura floral, medio mágica, que tiene algo que ver con las
vidrieras de las catedrales y mucho con una singular y misteriosa
fuerza entre sacra y doliente, que esa mujer rústica y de manos
bastas, sacó prodigiosamente de sí, de su dolor, sus ansias y sus
carencias.
Grenades
sur fond vert (1927)
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Fue
descubierta (porque iba a limpiar su casa en Senlis) por el marchante
y crítico Willhem Udhe, alemán y homosexual, pero muy vinculado a
la vanguardia francesa, entre otras cosas más, por haber sido el
descubridor del Aduanero Rousseau.
Uno de estos galeristas era el coleccionista, escritor y crítico alemán Wilhelm Uhde. Abogado de una familia acomodada (su padre era juez), había estudiado Historia del Arte en Italia antes de instalarse en Paris en 1904, donde rápidamente entró en contacto con los círculos artísticos e intelectuales.
L'arbre de vie (1928) |
Fue
de los primeros en comprar obras de pintores como Pablo Picasso o
Georges Braque y en 1908 abrió su propia galería, en la rue Notre
Dame des Champs, en el barrio bohemio por excelencia, Montparnasse.
En 1912, Uhde se instaló en Senlis, una comuna situada unos cuarenta kilómetros al norte de Paris donde alquiló una pequeña casa.
Al
poco de llegar, Uhde descubrió un cuadro en casa de su casera que le
llamó poderosamente la atención.
Una
naturaleza muerta de manzanas de un estilo colorista y un tanto
ingenuo, que no se parecía a nada de lo que había visto hasta el
momento.
Preguntó
a su casera acerca de su autor y ella, con una sonrisa, le reveló
que el cuadro lo había pintado su criada Séraphine, la misma que
cada mañana limpiaba el hogar del propio Uhde.
Séraphine
Louis había nacido en Arsy (cerca de Senlis) en 1864. Cuarta hija de
un obrero y una campesina, había quedado huérfana siendo una
niña, quedando al cuidado de su hermana mayor.
Fue
pastora de ovejas y con 18 años empezó a trabajar como sirvienta en
el convento de las Hermanas de la Providencia en Clermont, donde
estuvo veinte años, para luego servir como criada en varias casas de
familias acomodadas de Senlis.
Séraphine apenas había ido a la escuela y por supuesto, carecía de cualquier tipo de formación artística. Pero eso no fue obstáculo para ella, que pintaba generalmente de noche, tras terminar sus muchas tareas cotidianas.
Era
una afición tardía, que había comenzado cuando contaba más de
cuarenta años. Pocas personas sabían de esa afición suya, y
ninguna de ellas daba la más mínima importancia a sus cuadros, que
veían como una excentricidad de una criada solterona.
Una
idea reforzada por algunos de los extravagantes comportamientos de
Séraphine, quien atribuía su inspiración a la Virgen (de quien era
muy devota) y a los ángeles, y que en ocasiones salía al campo y
hablaba con los árboles y los abrazaba, buscando ideas para sus
pinturas.
Además,
tenía por costumbre mezclar la pintura que utilizaba con otros
elementos, como cera de las velas de la iglesia, tierra del
cementerio, e incluso sangre, propia o de animales.
Pero
Uhde estaba fascinado por la vitalidad y la originalidad de su obra,
casi exclusivamente de temática vegetal y floral, encuadrada en el
llamado "arte naif" (caracterizado por su sencillez e
ingenuidad, sus colores brillantes y llamativos, su perspectiva
intuitiva, con muchos puntos en común con el arte infantil).
Le
compró a Séraphine varios de sus cuadros para exponer en su galería
parisina. Pero el estallido de la guerra en agosto de 1914 truncó
sus planes.
Como
ciudadano alemán, Uhde tuvo que abandonar Francia con prisas. Los
bienes que dejó en Senlis (incluidos los cuadros de Séraphine) se
perdieron y su fabulosa colección de arte (que incluía 12 Picassos
y 20 Braques, además de obras de Juan Gris, Henri Rousseau o Fernand
Léger) fue incautada por el gobierno francés y subastada en 1921.
Uhde
no pudo volver a Francia hasta 1924.
En
1927 volvió a Senlis y se reencontró con Séraphine, que había
seguido pintando: había expuesto algunas de sus obras en la Sociedad
de Amigos de las Artes de Senlis, e incluso había vendido alguno de
sus cuadros a sus vecinos.
Con
el apoyo de Uhde, Seraphine empezó a pintar cuadros de gran formato,
de hasta dos metros de altura. En 1929 Uhde presentó una exposición
llamada "Pintores del Sagrado Corazón", dedicada por
entero a obras de estilo naif, en la que además de Seraphine Louis
se exhibían obras de Henri Rousseau, André Bauchant, Camille
Bombois y Louis Vivin.
La exhibición fue un gran éxito, pero el crack económico de 1929 volvería a interrumpir la relación entre Uhde y Séraphine. Uhde no sólo perdió gran parte de su dinero, sino que muchos de sus clientes millonarios se arruinaron y no pudo seguirle comprando cuadros a Séraphine.
Arbre
de Jessé (1927/28)
|
Para
ella supuso un golpe anímico terrible: se había hecho la ilusión
de que gracias a sus pinturas podría pasar una vejez acomodada y sus
esperanzas se esfumaban.
Además,
el dinero que había ganado se había evaporado: su falta de
formación, su generosidad y su ingenuidad la hacían presa
fácil para aprovechados y estafadores. Su ya delicado equilibrio
mental empezó a resquebrajarse y Séraphine comenzó a vagar por las
calles de Senlis anunciando el fin del mundo.
En
1932, Séraphine fue ingresada en el hospital psiquiátrico de
Clermont aquejada de "psicosis crónica". No volvería a
salir en libertad, ni volvió a pintar nunca.
Aunque Uhde, por
razones poco claras, dijo que
había muerto en 1934, en realidad
falleció el 11 de diciembre de 1942, a los 78 años, sola y
olvidada por todos, en un anexo del hospital de Villers-sous-Erquery.
Arbre (1930) |
Dicen algunos que murió de hambre; durante la ocupación nazi, la
vida no era fácil para nadie, y menos para los internados en asilos
o manicomios.
Fue enterrada en Clermont, en una fosa común para
indigentes. Su obra tardó décadas en revalorizarse y empezar a ser
apreciada.
La labor de la maravillosa mujer pintora , Séraphine de Senlis, tratando de entrar en la " intimidad " de sus pinturas , visionar una constante "close up" a la calidad casi obsesiva …
orgánicos , formas , que ni siquiera se puede disfrazar un intenso y " eléctrica " Soul y una sensualidad que llega a la raíz de su " condición de mujer " .
Tenía una tremenda necesidad compulsiva de pintar lo que venía a su mente y lo hizo con un talento natural. Yo no considerarla como un artista " ingenuo" ... a pesar de que puede parecer ser un artista " ingenua " .
El emeger de un pensar producto de su "aislamiento " y destreza tenían una válvula escape a su intensidad.
Su estatus social bajo la hizo trabajar muy duro para lograr su emergencia para pintar , hasta que conoció a un " mecenas " que era como su " ángel de la guarda hasta sus últimos días " y puso su trabajo " en el acto" .
Él la protegió y cuidó incluso cuando fue internada en un asilo de metal para el resto de su vida.
Esta abrierto el eterno debate . Son profundas las almas perturbadas una fuente de logros artísticos ? ¿Fue su arte único relacionado con su soledad y desamparo de su vida real con su débil disposición mental " ? ....
L música J.C Bach “arte de la fuga” , coincide con pintura agitada de Séraphine, al querer transmitir esa misma característica de la inflexión eterna " . Tiene un ritmo interno , aparentemente descartado, perdido ... pero sólo eso, apariencia . Tiene profundidad y un intenso deseo de poner orden en su mente desarreglada . Se da la tranquilidad y el respeto a sus formas extraordinarias , colores y espíritu.
Música: " DIE KUNST DER FUGE ( Fuga de tres sugetti , Incompleta ) - JS Bach ( BWV 1080 )
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