jueves, 16 de abril de 2026

SALUD MENTAL EN PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD

Nos hallamos con una cantidad considerable de personas privadas de libertad con trastornos/enfermedades mentales y algunas son de mayor complejidad; como trastorno de personalidad.

Salud mental en personas privadas de libertad

Estudios realizados en distintos países de la región, existe una relación directa entre la reducción de camas psiquiátricas y el incremento sostenido de las tasas de encarcelamiento, fenómeno conocido como la Hipótesis de Penrose. 

En países como Chile, Brasil y Uruguay, la desinstitucionalización psiquiátrica no ha sido acompañada de una red comunitaria sólida, lo que ha llevado a que la institucionalización psiquiátrica ocurra actualmente dentro de las cárceles. 

 En las cárceles concentran una alta prevalencia de trastornos mentales y adicciones no tratadas, en contextos marcados por el hacinamiento y la falta de atención especializada. 
 Encerrar a las personas por consumo de drogas no es una solución sanitaria ni social, Se debe priorizar el fortalecer la salud mental penitenciaria y desarrollar políticas públicas que favorezca la rehabilitación y los derechos humanos por sobre la lógica punitiva.

 Además de esto, el porcentaje de quienes reciben apoyo es bajo. Así mismo, denota la baja calidad en las intervenciones, en caso de desarrollar algunas y la cobertura no es la suficiente, por ello, se requiere mejores especializaciones en profesionales y reforzar equipos de salud integrales, que inclusive, prevenga y evite los suicidios. 

Los centros de reclusión y las condiciones de allí empeoran la situación mental de las personas, ya que, resultan ser privadas/restringidas de varias cosas, son limitadas y cuestiones como el hacinamiento lo hacen más problemático.
En el caso de las mujeres, resultan con más preocupaciones en cuanto son madres. Por ello, es que, los/las autores/autoras coinciden y enfatizan con que las cárceles no son el espacio más apropiado para personas con condiciones mentales.

¿Cuál es la situación de Salud Mental en las cárceles de los países de América Latina?
 La situación respecto a la salud mental de personas que han sido privadas de libertad en cárceles pertenecientes a Latinoamérica es compleja, ineficiente, poco abordada, se requiere de modificaciones y mejoras en las intervenciones, y por sobre todo un mayor compromiso con la salud integral y bienestar de las personas que cumplen una condena, donde han perdido solamente el derecho de libertad, por lo tanto, los demás deben ser cubiertos.

 En América Latina se presentan problemáticas relacionadas con hacinamiento, escasa clasificación penitenciaria por perfiles, insalubridad en celdas, alimentación y servicios sanitarios inadecuados. Es necesario insistir en la importancia de dedicar las labores de esfuerzo entorno a las condiciones al interior de las prisiones que mitiguen los efectos negativos de la privación de libertad sobre la salud mental de los reclusos y garantizar la prestación de un servicio de salud mental de calidad.
 En la región de Latinoamérica y el Caribe, se ha encontrado que los trastornos de mayor prevalencia son la depresión mayor, la distimia, la psicosis no afectiva, el trastorno bipolar, los trastornos de ansiedad, el trastorno de estrés postraumático, el trastorno obsesivo-compulsivo y el abuso o dependencia de alcohol y otras drogas.

La escasez de psiquiatras, psicólogos y medicación, sumada a la vigilancia informal de reos con problemas de salud mental por otros internos, evidencia una crisis profunda en la atención psiquiátrica penitenciaria.  Esta situación provoca que internos con patologías graves convivan y sean abusados en módulos de castigo, con reportes de violencia, tortura y suicidios.

Carencias en el sistema penitenciario
Salud mental en las cárceles chilenas: En materia de salud mental, donde prevalecen la depresión, el abuso de sustancias y la falta de diagnóstico y apoyo de especialistas. 

Un estudio encargado por el Ministerio de Salud en 2010 ya había encendido las alertas sobre la situación de los internos.

 La muestra del estudio “Prevalencia de trastornos mentales en personas recluidas en cárceles en Chile y necesidades de atención”, que llevó adelante el doctor Rubén Alvarado, académico de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina, estuvo constituida por 1008 personas imputadas, procesadas o condenadas de siete cárceles, en las regiones V y Metropolitana.

Según los resultados un 26,8 por ciento de los encuestados presentó algún tipo de trastorno mental en los últimos 12 meses, siendo los más prevalentes los trastornos adictivos en un 12,6 por ciento, los trastornos de ansiedad en un 8,3 por ciento y los trastornos afectivos en un 8,1 por ciento. 

Al mismo tiempo, el estudió arrojó que los trastornos depresivos mayores eran significativamente más altos en hombres privados de libertad (6,1 por ciento) que en los pertenecientes a la población general (3,7 por ciento). 

Similar situación se repitió en el abuso de drogas ilícitas, el cual fue notoriamente mayor en hombres y mujeres privados de libertad (3,3 y 2,6 por ciento, respectivamente) que en hombres y mujeres de la población general (0,6 y 0,1 por ciento, respectivamente).

Deficiencias clave detectadas:
  • Falta de personal y tratamientos: La atención primaria a menudo es manejada por paramédicos o personal no especializado, con escasa o nula terapia psicológica, reporta el Manual sobre Reclusos con necesidades especiales.
  • Vigilancia por pares: Ante la falta de funcionarios, la "custodia" de personas con trastornos mentales graves recae en otros reclusos, lo que aumenta el riesgo de abusos y negligencia.
  • Hacinamiento y condiciones: El entorno carcelario (sobrepoblación, ruido, falta de privacidad) empeora la sintomatología de los internos.
  • Manejo de crisis: Existe una incapacidad para gestionar crisis agudas, resultando en reclusos que fallecen sin recibir atención médica oportuna.
  • Ausencia de red de apoyo: Se señala la falta de coordinación entre la administración penitenciaria y los servicios de salud comunitarios para una atención adecuada.

Concluyendo: Falta de terapias y vigilancia de reos por otros reclusos, entre deficiencias en salud mental detectadas en las cárceles del país. 

Uso de fármacos para controlar conducta y no tratamiento; “deficiencias infraestructurales graves” e incluso vigilancia de presos con necesidades de tratamiento en salud mental por parte de otros reos son parte de los hallazgos de un informe elaborado por el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT). 

Mientras análisis advierte “una falla de articulación del Estado”, Gendarmería reconoce que el sistema “no está diseñado ni preparado para atender” a internos con esas necesidades.






FUENTE: Repositorio de la Universidad de Chile // Torneo Delibera de la Biblioteca del Congreso Nacional, //  Human Rights Watch   //
EDICIÓN: Erika Rojas Portilla

No hay comentarios:

Publicar un comentario

TU COMENTARIO O SUGERENCIA NOS HARÁ CRECER