lunes, 25 de mayo de 2026

¿QUÉ PASARÁ EN TU CEREBRO AL VER EL MUNDIAL? LA CIENCIA DETRÁS DE LA EMOCIÓN FUTBOLERA

Ver un partido de fútbol desencadena un intenso "cóctel neurobiológico" que altera el cerebro, el sistema nervioso y el cuerpo del hincha. Las reacciones incluyen desde picos de estrés y descargas de adrenalina hasta la activación del sistema de recompensa cerebral.
  • El futbol genera un “cóctel neurobiológico” que impacta a nivel cerebral y corporal, y que activa los sistemas de placer, alerta y pertenencia.
  • El cerebro vive cada partido como una experiencia real: libera dopamina, adrenalina y cortisol, lo cual genera placer, tensión y respuestas físicas, como gritar o moverse frente a la pantalla

¿Te ha pasado que gritas un gol como si estuvieras en la cancha, te pones de nervios en un penal o lloras al final del partido? No es exageración: tu cerebro vive el futbol como si fuera el protagonista.




Si tu equipo anota un tanto, el cerebro activa el llamado sistema de recompensa y libera sustancias como dopamina y endorfinas, “un sistema de neuronas que nos ayuda a sentir satisfacción o placer. Por eso, un gol no sólo se celebra: se siente”, explicó.

Pero el futbol es mucho más que alegría. Momentos tensos como un penal, una tarjeta roja o una jugada inesperada disparan mecanismos de alerta en el cerebro y elevan el cortisol como si viviéramos un peligro real.

Diversos estudios científicos han confirmado que esta vivencia no es sólo percepción, sino una respuesta biológica medible. Investigaciones de la Universidad de Oxford han demostrado que los aficionados experimentan incrementos significativos en los niveles de cortisol durante los partidos, en especial si existe una fuerte identificación con el equipo. 

La ciencia explica este fenómeno en tres etapas:

1. La antesala y la tensión (Estrés y Alerta)

Desde que se anticipa un partido importante, el cuerpo se prepara para la acción.
  • Cortisol: Se eleva el cortisol (la hormona del estrés), lo que acelera el ritmo cardíaco, aumenta la sudoración y prepara los músculos.
  • Adrenalina: En momentos de alta tensión (un penal, una falta o una expulsión), la adrenalina y la noradrenalina se disparan. Esto puede causar contracturas musculares involuntarias y elevación de la presión arterial.


2. La emoción del gol (El Sistema de Recompensa)

Cuando el equipo anota, las emociones se procesan de forma inmediata en el cerebro

Cerebro: ¿Qué pasa en el cerebro de un hincha cuando su equipo gana o pierde?

El fútbol no solo se vive con el corazón, también con el cerebro. 

Un equipo de investigadores chilenos ha analizado cómo la pasión por un equipo activa en segundos los circuitos neuronales del placer, la recompensa y el autocontrol ante la victoria o la derrota.


Un gol puede desatar una tormenta en el cerebro. Literalmente. Un nuevo estudio publicado en la revista Radiology muestra cómo ver jugar al equipo favorito activa circuitos cerebrales de recompensa y control emocional, que se reconfiguran en cuestión de segundos ante la victoria o la derrota.

El trabajo, liderado por el investigador chileno Francisco Zamorano, de la Universidad San Sebastián y la Clínica Alemana de Santiago, ha analizado con resonancia magnética funcional (fMRI) la actividad cerebral de 60 aficionados al fútbol mientras veía partidos de sus equipos y sus rivales históricos.

La victoria activa las áreas cerebrales del placer, mientras que la derrota provoca una supresión del autocontrol en el córtex cingulado anterior dorsal, justo cuando más se necesita.

Cuando su equipo marcaba un gol, se encendían las regiones cerebrales vinculadas al placer y la recompensa. Pero cuando el rival anotaba, el área responsable del control cognitivo —el córtex cingulado anterior dorsal— mostraba una “supresión paradójica”, es decir, una disminución del autocontrol justo cuando más falta hacía.

Respuesta emocional

“Esto explica por qué algunos aficionados, incluso racionales, pueden perder los estribos en un estadio”, señala Zamorano. Cuanto mayor es el nivel de fanatismo medido por una escala psicológica, más intensa es la respuesta emocional.

Este patrón cerebral no se limita al fútbol: también podría explicar reacciones extremas en política o conflictos sociales.

Los autores advierten que este patrón cerebral no se limita al fútbol: también podría explicar reacciones extremas en política o conflictos sociales, donde la identidad de grupo anula la capacidad de autorregulación.

“El fanatismo se forja en la infancia”, concluye Zamorano. “Proteger el desarrollo temprano es la mejor forma de prevenir sus consecuencias en la vida adulta.”

Cuando el equipo anota, las emociones se procesan de forma inmediata en el cerebro

Dopamina y Endorfinas: Se activan los centros de placer y recompensa del cerebro, liberando dopamina (la hormona de la felicidad), lo que produce una fuerte sensación de satisfacción e euforia.

3. La derrota (Dolor Social)

Un resultado desfavorable también tiene un impacto neurológico profundo.
  • Dolor social: Investigaciones recientes llevadas a cabo en Chile han demostrado que perder un partido (especialmente ante un clásico rival) activa en el cerebro redes neuronales asociadas al "dolor social" y reduces el autocontrol, lo que explica la tristeza intensa o la reacción impulsiva de los fanáticos.
Hallazgos científicos detallados:

Un estudio pioneiro liderado por neurocientíficos chilenos analizó la actividad cerebral de más de 60 fanáticos mediante resonancias magnéticas, confirmando que la victoria enciende los circuitos del placer y la recompensa.

Revista científica internacional publicó estudio de Clínica Alemana sobre reacción del cerebro en hinchas de fútbol

La pasión por el deporte es un fenómeno social mundial, pero ¿qué reacciones biológicas genera en las personas? Una investigación sobre el comportamiento cerebral con el deporte buscó comprender los mecanismos asociados a la experiencia de los hinchas de fútbol durante un partido.

¿Cuáles son los hallazgos del estudio?

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que el nivel de identificación con el equipo influye directamente en la respuesta cerebral, es decir, mientras mayor es el vínculo emocional, más intensas son las reacciones cerebrales.

El estudio definió 2 situaciones clave:
  • La victoria significativa: cuando el equipo propio le marca un gol al archirrival.
  • La derrota significativa, cuando es el archirrival quien convierte.
Durante la victoria significativa se activan con fuerza las regiones del sistema de recompensa, el estriado ventral, el núcleo caudado y el núcleo lentiforme, junto con áreas asociadas a la identidad social y al reconocimiento facial, reforzando el vínculo con el grupo propio.

En cambio, durante la derrota significativa se activa la red de mentalización, que nos permite ponernos en el lugar del otro y procesar el dolor emocional de manera más racional, mientras que disminuye la actividad del córtex cingulado anterior dorsal, la región encargada del control cognitivo y la regulación emocional. 

Este desbalance explica por qué, en hinchas muy identificados, una derrota puede desencadenar reacciones impulsivas y agresivas.

Un punto crucial es que la red de mentalización, aquella que nos protege de las respuestas violentas y que permite comprender el dolor emocional desde una perspectiva más racional y menos impulsiva, se desarrolla fundamentalmente durante los primeros 4 años de vida. 

Por eso, la mejor forma de prevenir este tipo de conductas en nuestra sociedad es trabajar por proteger la niñez y garantizar un desarrollo infantil en ambientes sanos, seguros y estimulantes.

El doctor Francisco Zamorano, investigador principal del estudio, biólogo y doctor en ciencias médicas de la Unidad de Imágenes Cuantitativas Avanzadas del Departamento de Imágenes de Clínica Alemana, explicó que:
"Cuando un equipo marcaba un gol, se encendían las regiones cerebrales vinculadas al placer y la recompensa. Pero cuando el rival anotaba el gol, el área responsable del control cognitivo, el córtex cingulado anterior dorsal, mostraba una disminución del autocontrol justo cuando más falta hacía".

Finalmente, se refuerza la idea de que el fanatismo deportivo no es sólo cultural o social, sino también biológico, permitiéndonos comprender de mejor manera cómo las emociones asociadas al deporte impactan en el funcionamiento cerebral.

Concluyendo: La ciencia descubre qué pasa en el cerebro y el cuerpo de un hincha durante un partido de fútbol.

Estudios hechos en Chile y el extranjero muestran que los encuentros deportivos pueden activar circuitos cerebrales asociados a la recompensa, la identidad y el estrés, haciendo que muchos aficionados vivan los triunfos y derrotas como experiencias propias.

“Ser aficionado a este deporte es una experiencia profundamente física, emocional y social”, plantea el doctor Matt Butler, neuropsiquiatra e investigador del King’s
 College Londres.



FUENTE: UNAM   // Sinc      // Clínica Alemania    // Emol  //
EDICIÓN: Erika Rojas Portilla

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