| Las fuerzas de seguridad bolivianas utilizan con frecuencia gases lacrimógenos contra los manifestantes. |
Las protestas contra el Gobierno en Bolivia han derivado en fuertes disturbios en medio de una grave crisis económica. El país atraviesa horas decisivas.
Un repaso a las claves del conflicto.
Disturbios en masiva marcha contra el gobierno de Bolivia
Las protestas contra Gobierno de Rodrigo Paz derivaron en vandalismo y saqueos en entidades de La Paz.
🚨 HABLA RODRIGO PAZ | El presidente descartó que vaya a haber privatizaciones.
👉 El jefe de Estado de Bolivia, Rodrigo Paz, brindó declaraciones oficiales en un escenario de máxima tensión donde diversos sectores civiles y sindicales exigen su inmediata dimisión al cargo presidencial debido a las protestas generalizadas.
Durante su intervención, el mandatario descartó de manera rotunda la privatización de los recursos nacionales e intentó calmar el descontento popular mediante el anuncio de una reestructuración de su gabinete.
Rodrigo Paz anuncia cambios de gabinete y crea Consejo Económico y Social en medio de protestas en Bolivia.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció una reestructuración de su gabinete y la creación del Consejo Económico y Social (CES), en respuesta a las protestas sociales que exigen su renuncia a solo seis meses de haber asumido el gobierno.
“Tenemos que reordenar un gabinete que tiene que tener una capacidad de escucha”, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno, aunque no precisó cuándo se realizarán los ajustes en su equipo.
En su primera aparición pública en casi una semana, Paz sostuvo que su administración “tiene que ser de todos los bolivianos” y señaló que el nuevo gabinete deberá estar integrado por funcionarios “más ágiles y que escuchen”.
El presidente boliviano también anunció la creación del CES, una instancia que buscará abrir un espacio de debate con organizaciones sociales y otros sectores para participar en la toma de decisiones. Según una nota de prensa, el primer encuentro se realizará durante el fin de semana.
“Vamos a convocar a todos aquellos que quieran participar para construir gobierno conjunto”, expresó Paz, quien afirmó que busca evitar que las normativas impulsadas por su administración sean interpretadas como medidas destinadas a privatizar o subir tarifas.
Carlos Sánchez Berzaín: Crisis en Bolivia, causas y alternativas
Bolivia atraviesa hoy una de las crisis más profundas de su historia reciente, atrapada entre el desgaste de un modelo que convirtió al Estado en instrumento de control ideológico, persecución y corrupción. El debate ya no se limita a la política interna: se inserta en una disputa geopolítica hemisférica marcada por el declive del llamado socialismo del siglo 21, impulsado durante décadas por los regímenes de Cuba y Venezuela.
En este contexto, el ascenso de Rodrigo Paz a la presidencia en 2025 aparece para muchos bolivianos como una oportunidad de ruptura con más de veinte años de estructuras de poder asociadas al “Estado plurinacional”, un sistema funcional al narcotráfico y a la impunidad.
El nuevo gobierno enfrenta un obstáculo central: haber conquistado el gobierno, pero no el poder real.
La administración actual controla ministerios y la estructura formal del Ejecutivo, pero las instituciones estratégicas —justicia, fiscalía, organismos electorales y aparatos de seguridad— continúan bajo influencia de operadores del antiguo régimen.
Esa fractura explica la enorme desconfianza ciudadana hacia las instituciones, el mantenimiento de presos políticos y la persistencia de una crisis económica que golpea diariamente a la población con desempleo, dependencia estatal, escasez de combustible e inseguridad creciente.
El acercamiento a Estados Unidos, el retorno de la DEA y el alineamiento con iniciativas regionales de seguridad coinciden con un escenario internacional adverso para las viejas alianzas bolivarianas.
La caída de figuras centrales del eje Caracas-La Habana y las investigaciones sobre redes de narcotráfico transnacional han aumentado la presión sobre sectores vinculados al masismo y al entorno de Evo Morales. En esa lógica, las recientes tensiones políticas, movilizaciones y bloqueos son parte de una disputa por recuperar el control total del Estado y evitar investigaciones nacionales e internacionales.
Frente a esta situación, el desafío para Bolivia no pasa únicamente por resistir la crisis, sino por reconstruir institucionalidad y confianza. El gobierno tiene tres tareas urgentes: desmontar el andamiaje legal heredado del modelo anterior, terminar con la impunidad por corrupción y violaciones de derechos humanos, y recuperar la unidad nacional por encima de divisiones ideológicas y regionales.
Sin reformas profundas, transparencia y un proyecto nacional capaz de devolver esperanza económica y seguridad jurídica, Bolivia seguirá atrapada en una confrontación permanente entre democracia debilitada y estructuras criminales de poder enquistadas desde hace más de dos décadas.
Golpe en Bolivia, reactivo a caída del socialismo criminal en las Américas.
Carlos Sánchez Berzaín: Bolivia atraviesa una de las crisis políticas e institucionales más profundas de su historia reciente. Las protestas y tensiones actuales no son hechos aislados, sino parte de una disputa por la supervivencia de un modelo de poder construido durante más de dos décadas bajo el llamado “Estado plurinacional”.
El país dejó atrás la estructura republicana tradicional para convertirse en un sistema marcado por la concentración de poder, la persecución política y la expansión del narcotráfico, en el marco de la influencia regional del socialismo del siglo 21 impulsado desde Cuba y Venezuela.
Hay deterioro progresivo de la institucionalidad boliviana desde 2003, con la transformación del aparato estatal, la destrucción de la independencia de poderes y el debilitamiento de la economía nacional. Bolivia pasó de ser un exportador energético estratégico a enfrentar escasez de gas y una severa crisis financiera.
Paralelamente se da la expansión de la producción ilegal de coca y la consolidación de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, situación que ha convertido al país en un “narcoestado” protegido políticamente por el entorno de Evo Morales y sectores del oficialismo.
En ese contexto, la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia es una oportunidad de cambio que, sin embargo, aún no logra consolidarse. El mandatario “tomó el gobierno, pero no el poder”, debido a que no ha desmontado las estructuras políticas, judiciales y económicas heredadas del masismo.
Aunque se destaca un giro en política exterior y un acercamiento a iniciativas hemisféricas de cooperación democrática y lucha contra el crimen organizado, también hay una falta de acciones contundentes contra la impunidad, especialmente frente a Evo Morales, quien ejerce influencia política y respaldo dentro de las estructuras estatales y sociales.
Lo que ocurre en Bolivia trasciende sus fronteras y forma parte de una batalla geopolítica regional. La confrontación entre democracia, crimen organizado y autoritarismo define no solo el futuro boliviano, sino también el equilibrio político de América Latina.
La recuperación institucional del país pasa por restaurar el Estado de derecho, recuperar la confianza ciudadana y enfrentar judicialmente a quienes consideran responsables de la corrupción, la crisis económica y el deterioro democrático que hoy mantiene a Bolivia en un escenario de extrema fragilidad.
🟣 Sectores afines a la izquierda de Bolivia bloquean carreteras y exigen la renuncia del presidente.
Desde hace más de tres semanas Bolivia afronta manifestaciones antigubernamentales encabezadas por campesinos, maestros y transportistas. Además se han registrado bloqueos de carreteras que han provocado escasez de alimentos, combustibles y medicamentos. Ciudadanos de distintos sectores también han salido a las calles de varias localidades del país para expresar su rechazo a los bloqueos.
Protestas y bloqueos
Bolivia atraviesa una escalada de conflictos sociales iniciados por reclamos sindicales, entre ellos aumentos salariales para obreros y maestros, además de mejoras en la calidad del combustible. A esos reclamos se sumó el rechazo a una ley vinculada a reformas en la propiedad de la tierra.
Las manifestaciones y bloqueos de carreteras se han extendido por más de dos semanas en la región andina del país. En La Paz, sede administrativa del gobierno, se registraron enfrentamientos entre sectores movilizados y la Policía, además de ataques a instituciones públicas y agresiones a civiles.
👉 El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expresó este miércoles su respaldo al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, frente a las protestas que sacuden el país y advirtió que Washington no permitirá que el Gobierno boliviano sea derrocado.
Según analistas, detrás de las protestas existe un malestar de sectores campesinos y de la clase trabajadora que apoyaron a Paz en las elecciones, pero que ahora se sienten excluidos de la toma de decisiones.
| Protestas en las calles de Bolivia. |
RODRIGO PAZ DESTAPÓ EL PLAN DE EVO MORALES PARA ESCAPAR DE LA JUSTICIA
FUNDACIÓN APOLO IMPULSA INVESTIGACIÓN CONTRA EVO MORALES EN ARGENTINA Y DENUNCIA FALTA DE RESPUESTA
José Lucas Magioncalda, representante de la Fundación Apolo en Argentina, abordó la denuncia impulsada por esta organización en contra de Evo Morales por presuntos delitos ocurridos durante su estadía en territorio argentino. Destacó que la causa continúa abierta en la justicia argentina y que, según la fundación, existe jurisdicción para investigar los hechos. Asimismo, cuestionaron la falta de respuestas del gobierno de Alberto Fernández y reiteraron su pedido de transparencia, enmarcando su accionar en la defensa de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y el control del poder.
Las manifestaciones masivas que exigen la renuncia del presidente boliviano Rodrigo Paz escalaron a violentos disturbios en el centro de La Paz. La intrusión de manifestantes en el Tribunal Departamental de Justicia y enfrentamientos con la policía derivaron en destrozos, saqueos y el arresto de decenas de personas.
Detalles clave del conflicto:
- Origen de las protestas: Sectores sociales, sindicatos y seguidores del exmandatario Evo Morales iniciaron movilizaciones que se extendieron por semanas, bloqueando más de una veintena de carreteras.
Expresidente Evo Morales, se pronuncia frente a la crisis social que hoy moviliza a Bolivia.
- Escalada de violencia: Durante las marchas en la sede de gobierno, grupos de manifestantes utilizaron dinamita y lograron irrumpir en instituciones como el Tribunal Departamental de Justicia.
- Respuesta policial: La Policía Boliviana repelió el avance de los grupos con gases lacrimógenos para dispersar la protesta y asegurar el centro de la capital.
- Arrestos: Las autoridades confirmaron la detención de al menos 127 personas tras la jornada de vandalismo y saqueos.
Los bolivianos se encuentran en una situación altamente explosiva, y esta es una expresión que debe tomarse al pie de la letra. Los periodistas sobre el terreno informan de que los manifestantes detonan continuamente pequeñas cargas de dinamita para dar más fuerza a sus reivindicaciones.
Las carreteras principales llevan semanas bloqueadas y ahora la situación se agrava en la capital, La Paz. Los manifestantes han irrumpido en edificios públicos y han levantado decenas de barricadas, lo que ha provocado atascos en el transporte de combustible y alimentos y, en algunos hospitales, escasez temporal de botellas de oxígeno.
Los bancos han cerrado y los economistas advierten de que las protestas están sumiendo al país aún más en la crisis. El Departamento de Estado de EE.UU. califica incluso los disturbios como un "intento de golpe de Estado".
¿Cuál es la situación política actual?
Ya antes de las elecciones de octubre de 2025, Bolivia atravesaba una mala situación económica. Debido a la debilidad de las exportaciones, escaseaban las divisas, que se necesitaban urgentemente, por ejemplo, para importar combustible.
Tras casi 20 años de socialismo, con una fuerte influencia estatal en la política económica bajo los mandatos de los presidentes Evo Morales (2006-19) y Luis Arce (2020-25), los bolivianos allanaron el camino para un cambio significativo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Antes de la segunda vuelta, los dos candidatos, más bien de derecha, prometieron reformas económicas.
El favorito inicial, Jorge Quiroga, quería volver a poner a Bolivia en pie con una inyección financiera del Fondo Monetario Internacional. Finalmente, ganó el político de centro-derecha Rodrigo Paz, que había abogado por la modernización del Estado sin ayuda exterior.
Crece la tensión en Bolivia en medio de protestas, escasez y crisis política: “Rodrigo Paz es un presidente frágil”
La crisis que atraviesa Bolivia y aseguró que el mandatario enfrenta un escenario de debilidad política.
En un contexto de escasez de combustibles y presión social creciente, la crisis actual en Bolivia pone en foco la gestión del presidente Rodrigo Paz, y la persistente división regional y el papel de Evo Morales. En las últimas semanas, las principales ciudades del país, especialmente en el occidente, fueron escenario de bloqueos y protestas que reflejan la tensión entre el gobierno y diversas organizaciones sociales.
La situación se torna aún más volátil por la falta de dólares, la negociación con organismos internacionales y el debate sobre el liderazgo político en el país, que atraviesa una etapa de transición marcada por la fragmentación y la incertidumbre.
“Bolivia siempre está al borde de una guerra civil o al borde de un estallido”,
explicó Martín Sivak, escritor, sociólogo, periodista y doctor en Historia de América Latina.
Las tensiones se incrementaron por el descontento social, la falta de combustible y los cuestionamientos hacia el presidente Paz por su supuesta cercanía con las élites de Santa Cruz y su alineamiento inicial con Estados Unidos.
A esto se suma la designación de un vicepresidente proveniente de la policía y con popularidad en redes sociales, estrategia que buscó acercarse a sectores jóvenes y populares. Según Sivak: “Había un hastío en la sociedad boliviana y por eso votó en contra de Evo Morales y en contra del MAS en octubre pasado”. El experto sostuvo que el actual gobierno asumió con minoría parlamentaria y enfrenta una disputa política arraigada en el Parlamento y en las calles.
Dinámicas internas: organizaciones sociales y liderazgo fragmentado
En el occidente, las organizaciones sociales, maestros y campesinos han protagonizado bloqueos y protestas ante la falta de avances en cuestiones salariales, la reforma agraria y los problemas de abastecimiento. Esta dinámica responde a la tradición política de Bolivia, donde la movilización social ocupa un lugar predominante frente a la limitada representación de estos sectores en el Parlamento. Sivak explicó: “La crisis está en el departamento de La Paz, en el occidente del país”.
| El presidente Rodrigo Paz enfrenta una profunda crisis política en Bolivia marcada por protestas, escasez de combustibles y divisiones regionales |
Crece la tensión en Bolivia en medio de protestas
En el oriente, especialmente en Santa Cruz, la situación es diferente. Es una región próspera, marcada por el agronegocio y el gas, donde no se detectan grandes movilizaciones contra el gobierno. De hecho, desde Santa Cruz surgieron marchas de apoyo a la democracia, mientras que otras zonas como Cochabamba muestran un panorama más moderado. El académico señala: “En Santa Cruz ayer una marcha muy importante en defensa de la democracia. En Cochabamba, no hay bloqueos masivos”.
Paz enfrentó desafíos por su debilidad política y la fragmentación interna de sus bases. Su vicepresidente, un expolicía, mantiene independencia y posee influencia en sectores populares gracias a su presencia en redes sociales.
“Es un presidente débil porque tiene minoría, tiene un vicepresidente que se autonomizó al día uno. Es un presidente frágil porque no tiene tanta experiencia política”, afirmó Sivak. El gobierno prometió cambios en el gabinete para incluir a las organizaciones sociales y busca negociar con actores clave como la Central Obrera Boliviana para estabilizar la situación.
Evo Morales: marginación política y desafíos judiciales
El rol de Evo Morales se redujo en el actual escenario boliviano. A pesar de su presencia mediática y discursos críticos, las organizaciones sociales han adquirido autonomía respecto al expresidente. Sivak sostuvo que Morales ya no controla los bloqueos ni dirige las movilizaciones: “Él apoya, pero no tiene absolutamente el control”. Morales enfrenta, además, dificultades judiciales que limitan su accionar político y lo inhabilitan como candidato.
Sobre las causas judiciales que enfrenta Morales, Sivak indicó: “Tiene una causa por estupro y trata de personas que la semana pasada él no se presentó, se declaró en rebeldía y hay un pedido de aprehensión. El Estado boliviano hasta ahora ha decidido no entrar al Chapare a detenerlo por las consecuencias de conflicto que puede generar”. La fuerza política de Morales, dividida y debilitada, no logró consolidar un liderazgo alternativo, lo que ha generado vacío y fragmentación en la oposición.
Bloqueos y manifestaciones en las principales ciudades del occidente boliviano reflejan el descontento social y la falta de avances salariales y agrarios
Dentro de este contexto, surgen pequeños liderazgos en diferentes organizaciones, pero ninguno reúne consenso nacional ni reemplaza la centralidad que tuvo Morales. La situación también expone el fracaso del MAS en definir un sucesor y revitalizar su estructura política tras años de personalismo.
Perspectivas económicas y contexto regional
La crisis económica de Bolivia se agravó por la necesidad de financiamiento internacional y la caída del precio de los commodities. El gobierno busca apoyo de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) y de Estados Unidos, mientras enfrenta reclamos sociales en medio de escasez de recursos y presión inflacionaria. Según Sivak: “Está la CAF, la negociación con la CAF, con los Estados Unidos. Él había prometido una especie de avenida del medio, pero se alineó con los Estados Unidos”.
Bolivia tiene antecedentes de bonanza, crecimiento y distribución durante los gobiernos de Evo Morales. Sivak identificó este período como una etapa de progreso en infraestructura y aumento de la renta nacional, aunque también señala los efectos negativos del personalismo y la falta de mecanismos sucesorios democráticos.
Durante el auge de los commodities, Morales alcanzó altos porcentajes de votos y mejoró varios indicadores económicos: “Si uno ve la foto de Bolivia antes de Evo Morales y después de Evo Morales, es crecimiento económico, distribución de la renta y mucha infraestructura. Bolivia realmente cambió. Los años de Evo Morales fueron virtuosos”.
La debilidad política del gobierno de Paz se agrava por la fragmentación interna y la influencia limitada del Parlamento sobre los movimientos sociales.
La desintegración del modelo sucesorio y la prolongación del liderazgo de Morales provocaron desgaste político y creciente desconfianza social, contribuyendo a la actual crisis institucional.
El equilibrio regional y el lugar internacional de Bolivia
Las diferencias entre el oriente y el occidente boliviano continúan marcando la política del país. La élite de Santa Cruz, el Comité Cívico y otras agrupaciones esperan la recuperación económica y la estabilización política. El gobierno de Rodrigo Paz busca mantener la paz social y evitar represiones que generen nuevos ciclos de violencia, teniendo como referencia histórica la denominada “guerra del gas” de 2003 y los elevados costos sociales de la represión estatal.
Sivak considera que Bolivia no se integra plenamente a un eje regional liderado por Estados Unidos, como Argentina, Chile o Paraguay, aunque muestra algunos gestos diplomáticos hacia ese bloque: “Rodrigo Paz ha decidido estar más cerca. Por convicción no. Pero a la hora de ubicarse, ha elegido eso, en parte porque necesita el financiamiento. Ha encontrado en la CAF alguna ayuda, pero no alcanza con la CAF. Pero no lo veo integrado a ese bloque del modo que está la Argentina”.
La dinámica política de Bolivia, marcada por la negociación constante entre fuerzas sociales, regionales y económicas, configura un escenario de incertidumbre, con desafíos estructurales que definen el accionar de sus principales actores.
FUENTE: DW // La Tercera // Infobae
EDICIÓN: Erika Rojas Portilla