Bolivia: Ciento noventa y un años de vida republicana
Tradicionalmente, el festejo oficial del Día Nacional de
Bolivia se realiza en los distintos departamentos de Bolivia rotando cada año,
llevando consigo las paradas militares y la tradicional sesión de honor del
Congreso (hoy Asamblea Legislativa Plurinacional), en la que el Presidente
suele hacer una especie de informe anual de su gestión.
HISTORIA
INDEPENDENCIA DE LA REPUBLICA DE BOLIVIA
El territorio de Bolivia se formó en base a pueblos aimaras
que constituían el Kollasuyo, y que vivieron a orillas del Lago Titicaca,
extendiendo su influencia hasta las costas del Océano Pacífico. Los pueblos que
integraban el Gran Kollasuyo estaban los Ayaviri, el Colla, del que ha tomado
nombre toda la región, los Omasuyos, los Lupacas, Larecajas, Pacajes, Charcas y
Chichas.
Luego, con la llegada de los Incas, todos estos pueblos
fueron sometidos bajos sus leyes. Durante la conquista este vasto territorio
llegó a depender del virreinato del Perú. Posteriormente, creado el virreinato
del Río de La Plata, en 1776, el Alto Perú o Bolivia pasó a ser parte de este
último, comprendiendo las intendencias de Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y La
Paz, y las provincias de Moxos y Chuiquitos, que formaban parte de la
intendencia de Cochabamba. Todos estos territorios, al separarse del Río de La
Plata y del Bajo Perú, se constituyeron en la República de Bolivia.
Durante la conquista Francisco Pizarro envió a su hermano
Gonzalo a la conquista de los Charcas o Collao en 1538. Alonso de Mendoza llegó
a La Paz en 1548, en representación de don Pedro de la Gasca. A Santa Cruz en
1560, llegó Ñuflo Chávez. Tristán de Tejada y Juan Salinas, llegaron a Trinidad
en 1566. A Cochabamba llega el español Sebastián Barba de Padilla el 1º de
enero de 1574. Manuel Castro y Padilla llega a Oruro en 1606. Potosí es fundada
por Juan de Villarroel y Diego Centeno en 1546. Un año después, el emperador
Carlos V de España le concedió el título de "Villa Imperial".
En 1561 se instaló en la ciudad de La Plata (actual Sucre) la
Real Audiencia de Charcas, suprema autoridad judicial del Alto Perú. Atendiendo
la necesidad de crear un nuevo centro administrativo regional desde donde se
pudiera controlar con el debido cuidado y atención la zona de mayor producción
de plata.
Es así, como el colonialismo español toma asiento en esta
parte de América, atraído por los grandes yacimientos de oro y plata que lo
convirtieron posteriormente en un país netamente minero. A las ciudades
fundadas se las dotó de cabildos, funcionarios de justicia, como el alguacil
mayor, alcaldes de primero y segundo voto y autoridades militares.
Como es natural, una autoridad impuesta por la fuerza donde
el abuso y la prepotencia, la imposición de una cultura y religión ajena al de
los indígenas, más los servicios obligatorios de la mita y de la encomienda,
despertaron con el tiempo un sentimiento de profundo resentimiento y rencor
hacia el poder español.
A raíz de todas estas medidas represivas que impusieron los
españoles, surgieron desde 1780 una serie de rebeliones que inquietaron el
virreinato del Perú y la Audiencia de Charcas.
Un año después, el 15 de enero de 1781, la sublevación de
Chayanta se tornó más violenta, donde los hermanos Tomás, Damaso y Nicolás
tomaron el mando militar ocupando el asiento minero de Aullagas. Una de las
rebeliones más dramáticas fue la gestó Túpac Catari, al cercar a la ciudad de
La Paz, durante 109 días. Reprimido violentamente el movimiento indígena, sus
principales gestores fueron ejecutados el 13 de noviembre de 1781.
Llegamos al año 1809, cuando en La Paz un grupo de
revolucionarios al mando de don Pedro Domingo Murillo lanzan al mundo, la
primera proclama declarando abiertamente la independencia del Alto Perú del
dominio español.
EN LOS ALBORES DE LA INDEPENDENCIA
Los sucesos de 1809 sirvieron como elemento detonante para
que Buenos Aires se declarara independiente del gobierno español en 1810 , y a
la vez, diferentes ciudades del Alto Perú promovieron una serie de
pronunciamientos. Argentina temía la incursión de los realistas a su territorio
poniendo en peligro su independencia y, con el propósito de asegurarla envió
hacia el Alto Perú sus Ejército Auxiliares. El primero de ellos llegó al mando
de Juan José Castelli, derrotando a los realistas en la batalla de Suipacha, el
7 de noviembre de 1810.
Mientras tanto, desde el Perú, el general español José Manuel
Goyeneche con un gran ejército logró derrotar a las tropas argentinas en la
batalla de Guaqui, el 20 de junio de 1811.
El Segundo Ejército Auxiliar al mando del general Manuel
Belgrano, ingresó a territorio de Charcas, el 7 de mayo de 1813, después de
derrotar al general español Pío de Tristán, quien había perseguido a Castelli
hasta territorio argentino. Belgrano tampoco tuvo éxito en esta campaña porque
fue derrotado en Vilcapujio el 1º de noviembre de 1813, y por segunda vez en
Ayohuma el 14 de noviembre del mismo año.
El Tercer Ejército Auxiliar al mando del general José
Rondeau, ingresó al Alto Perú después de vencer a los realistas en la Quiaca,
el 17 de abril de 1815. En su avance hacia Cochabamba fue derrotado en Sipe
Sipe, el 29 de noviembre de 1815 por Joaquín de la Pezuela, quien había
reemplazado a Tristán por su mala campaña militar emprendida en contra lo ejércitos
argentinos.
Pero al margen de las incursiones del ejército argentino a
territorio alto peruano, las guerrillas desempeñaron un papel sumamente
importante en la consecusión de la independencia de nuestro territorio. El cura
Ildefonso de las Muñecas cubrió el norte del Lago Titicaca, Sorata y Yavi; en
el sudeste, entre Camargo y Cotagaita estaba Vicente Camargo, entre los río
Grande y Pilcomayo, y en la Laguna Combatían los esposos Padilla; en el este
entre Valle Grande y Santa Cruz de la Sierra, ponía en jaque a las autoridades
españolas, el valiente guerrillero Ignacio Warnes, y por último en el sur o sea
en Tarija estaban Eustaquio Méndez, Manuel Rojas y Francisco Uriondo.
Fracasada la intervención militar de los tres Ejército
Auxiliares, Pezuela el comandante español que logró derrotar a Rondeau, ante la
súbita aparición de grupos guerrilleros en casi todo el territorio del Alto
Perú, organizó una cruenta arremetida entre los años 1815 y 1816, logrando
paralizar prácticamente toda actividad subversiva y dando muerte a sus
principales líderes como Padilla, quien cayó heroicamente en El Villar bajo la
espada del comandante realista Aguilera, el 14 de septiembre de 1816. Vicente
Camargo e Ignacio Warnes, también fueron derrotados sangrientamente por los
españoles.
Paralizadas las actividades de los guerrilleros, desde la
Argentina, José de San Martín organizar un poderoso ejército y cruza la
cordillera de los Andes, logrando la independencia de Chile el 12 de febrero de
1818. De allí victorioso en 1820 emprende una vasta campaña militar con el
propósito de liberar al Perú. El ejército de San Martín luego de numerosos
batallas hizó su entrada triunfal en la capital del virreinato el 12 de julio
de 1821.
Convocando inmediatamente a un Cabildo Abierto en la que se
acordó la independencia absoluta del Perú, la que fue proclamada solemnemente
el 28 de julio de 1821 y San Martín fue designado a la vez, Jefe del Gobierno y
del ejército con el título de "Protector del Perú".
Mientras las tropas colombianas desembarcaban en el puerto
peruano del Callao bajo el mando del general Antonio José de Sucre, el general
Andrés de Santa Cruz que hasta hace poco había luchado en filas realistas,
llegó a compartir las ideas libertarias de San Martín y fue enviado a engrosar las
tropas de Sucre, iniciando su marcha hacia el Alto Perú, y en agosto de 1823
ingresó en la ciudad de La Paz. Forzado a librar combate, Santa Cruz sale
victorioso en la batalla de Zepita contra una división del general Valdés, el
25 de agosto de 1823.
Entre los años 1822 y 1823, la situación en el Perú se había
tornado caótica, los ejércitos derrotados por los realistas y los políticos
sumidos en la anarquía. En estas condiciones muy lamentables encontró el
Libertador Bolívar al Perú, cuando al fin el 1º de septiembre de 1823 se
presento en Lima. El Congreso le otorgó la jefatura militar.
El panorama no podía ser más sombrío para los patriotas, la
independencia del Perú no estaba consolidada, ya que el 29 de febrero de 1824
los realistas lograron ocupar nuevamente Lima. Pero esta vez, las conmociones
políticas que vivía España influyeron decididamente para el fraccionamiento de
las tropas españolas en América.
El general Pedro Antonio Olañeta absolutista recalcitrante,
se rebeló contra el virrey La Serna, que era de tendencia liberal y
constitucionalista, porque se atribuía a éste el deseo de separarse de la
monarquía para liberar al Perú del absolutismo que quería imponer Olañeta.
Bolívar, encontró a los españoles divididos y organizó
prontamente un ejército formado por colombianos y peruanos y el 6 de Agosto de
1824, derrotó al ejército español del general Canterác en los campos de Junín.
Esta victoria constituye sobre todo, el paso previo para el
triunfo final de Ayacucho. Los jefes españoles, Canterác,
Valdés y La Serna, reunidos en el Cuzco deciden reorganizar sus fuerzas y salir
al encuentro de los vencedores de Junín. Sucre, por encargo del Libertador
Bolívar, decide continuar la campaña militar en el Perú, y el 9 de diciembre de
1824, los patriotas logran una espectacular victoria en la llanura de Ayacucho,
con la capitulación del virrey La Serna se reconocía "La Independencia del
Perú y América".
INDEPENDENCIA DE BOLIVIA
Luego el triunfo de Ayacucho, y siguiendo precisas
instrucciones de Bolívar, el general Sucre entra en territorio boliviano el 25
de febrero de 1825. Su papel se limita a dar visos de legalidad a un proceso
que los mismo bolivianos ya habían puesto en marcha.
Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra, Valle Grande, Tarija y
Cinti, ya se hallaban en poder de los revolucionarios.
El 9 de febrero de 1825, el Mariscal Sucre convoca a todas
las provincias alto peruanas para reunirse en un congreso que debía decidir el
destino de la Nación. Pero, el destino de Bolivia está sujeto a tres
posibilidades que se abrían en el seno de la asamblea, proseguir la unidad con
el Río de la Plata, incorporándose al conjunto de las Provincias Unidas,
mantener la adhesión al Perú reconociendo las medidas de incorporación dictadas
por el virrey Abascal como resultado de la revolución del 16 de julio de 1809
en La Paz; o sostener con decisión la independencia absoluta del Alto Perú, no
sólo con relación a España, sino también con referencia al Río de La Plata y al
Perú. Tanto como la Argentina y el Perú admitían esta tercera alternativa; en
cambio, Bolívar, si bien no desautorizó públicamente a Sucre le reprochó en
carta privada esta iniciativa, pues entendía que alentar en ese momento un acto
de soberanía de esa naturaleza, conspiraba contra los intereses de los demás
países sudamericanos.
Sucre, un tanto molesto por el reproche que le hacía Bolívar,
después de demostrar con muy buenas razones la justeza de sus actos, anunció
que obedecería lo mandado, no obstante los daños que ello había de causar, pero
que también abandonaría el país, porque lo que se le ordenaba no compartía con
su criterio, mas al contrario chocaba con su conciencia y compremetía la fe de
su palabra.
Convocada nuevamente la Asamblea Deliberante en Chuquisaca,
10 de julio de 1825, y concluida el 32, se determinó por unanimidad la completa
independencia del Alto Perú, bajo la forma republicana, por soberana voluntad
de sus hijos. Finalmente, el presidente de la Asamblea José Mariano Serrano,
junto a una comisión, redactó el "Acta de la Independencia", que
lleva fecha del 6 de agosto de 1825, en homenaje a la Batalla de Junín ganada
por Bolívar.
El acta en su parte expositiva dice en tono vibrante:
"El mundo sabe, que el Alto Perú ha sido en el continente de América, el
ara donde se vertió la primera sangre de los libres y la tierra donde existe la
tumba del último de los tiranos". "Los departamentos del Alto Perú,
añade en su parte resolutiva, protestan a la faz de la tierra entera, que su
resolución irrevocable es gobernarse por sí mismos".
Mediante un decreto se determinó que el nuevo Estado llevara
el nombre de Bolívar, en homenaje al Libertador, quien a la vez es designado
Padre de la República y Jefe Supremo del Estado. Bolívar agradeció estos
honores, pero declinó la aceptación de la Presidencia de la República, para
cuyo cargo insinúo el nombre del general Sucre.
Bolívar hasta este momento no aceptaba de buen grado la
independencia de nuestro país, pero, lo que le conmovió profundamente fue la
actitud de las masas populares.
El 18 de agosto, a su llegada a La Paz hubo una verdadera
manifestación de regocijo popular, jamás país alguno rindió mayor homenaje a un
hombre. La misma escena repitió cuando el Libertador llegó a Oruro, después a
Potosí y finalmente a Chuquisaca.
Esta expresión tan ferviente de la población, conmovió a Bolívar,
quien de buen grado aceptó la Presidencia de la República y llamó su "Hija
Predilecta" a la nueva Nación.
Bolivia nacía a la vida independiente con los territorios que
correspondían a la Real Audiencia de Charcas de la época Colonial. Comprendía
cuatro provincias convertidas en departamentos: La Paz; Chuquisaca con Capital
Sucre; Santa Cruz con capital, Cochabamba y Potosí. Posteriormente, se creó el
departamento de Oruro.
Para la administración del nuevo gobierno se adoptó el
sistema francés: el territorio dividido en departamentos; el departamento
dividido en provincias; la provincia dividida en cantones y el cantón dividido
en vicecantones. La autoridad que administraba un departamento se llamaba
Prefecto, de la provincia subprefecto y del cantón y vicecantón, corregidor.
REFERENCIA:
Suplemento Nuevos Horizontes
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