sábado, 10 de enero de 2026

CUPRESSUS

es un género de árboles llamados comúnmente ciprés. Se han naturalizado en todas las regiones templadas del hemisferio norte, con las temperaturas y suelos adecuados se pueden encontrar creciendo espontáneamente y de forma dispersa. 

Se cultivan comercialmente en África oriental, Sudáfrica y Nueva Zelanda. 
El ciprés, un longevo árbol ideal para reforestación 
 Su forma y su longevidad son las principales características del ciprés. Un árbol característico del Mediterráneo que puede alcanzar los 20 metros de altura y vivir hasta 300 años. 

El fruto del ciprés y sus usos

El ciprés es un árbol que se suele sembrar en otoño y suele florecer a finales del inverno. A diferencia de otros árboles como la encina, durante los primeros años, el ciprés no necesita poda.

Aunque puede plantarse de forma aislada, lo habitual es formar con ellos una hilera hasta conformar un conjunto de setos.  Suelen plantarse con una separación mínima de 20 centímetros para que atrapen la humedad en sus raíces y asegurar así, su crecimiento. 

En muchas ocasiones, el ciprés se planta al borde de terrenos donde pueden vivir durante décadas e incluso sirven como cortavientos para cultivos y viviendas.  Cuando florece da lugar a una especie de piñas que crecen de sus cortas ramas. Estos frutos tienen el tamaño de una nuez y están compuestos de 8 a 14 escamas, provistas de un pequeño aguijón. Cuando nacen, tienen un color verdoso y durante su maduración pasan progresivamente a tener un color marrón rojizo.

Aunque suelen pasar desapercibidos, los frutos del ciprés cuentan con multitud de propiedades beneficiosas para la salud. Son antivíricos y suelen utilizarse en modo de infusión o para tratamientos en la piel. Además, contribuye a mejorar la circulación sanguínea.



EDICIÓN: Erika Rojas Portilla


No hay comentarios:

Publicar un comentario

TU COMENTARIO O SUGERENCIA NOS HARÁ CRECER