La deuda pública bruta de Chile ha mantenido una tendencia al alza, consolidándose sobre el 41% del PIB y acercándose al 43,3% a septiembre de 2025, nivel que está próximo al umbral prudente del 45% establecido por el Ministerio de Hacienda. Este aumento responde a factores como el déficit fiscal, el tipo de cambio y el incremento en los intereses.
Inversión estancada donde el crecimiento económico no supera el 3%. Este escenario, caracterizado por baja eficiencia en el uso de recursos y desconfianza, impide el desarrollo sostenible y aleja al país de estándares de economías desarrolladas.
La tasa de desempleo en Chile se ubicó en 8,0% durante el trimestre octubre-diciembre de 2025, reflejando una leve recuperación laboral al cierre del año, con una disminución de 0,1 puntos porcentuales en 12 meses. A pesar de esta baja, el mercado laboral sigue mostrando desafíos, con una alta informalidad y subempleo.
Factores que impactan directamente en la estabilidad macroeconómica.
Economistas estiman que sería necesario un ajuste fiscal cercano a los 6 mil millones de dólares en un plazo de 18 meses para reordenar las finanzas públicas.
“Sobreestimaron los ingresos” El déficit estructural alcanzó 3,6% del PIB en 2025, muy por sobre la meta de 1,1% comprometida por el propio gobierno en su Decreto de Política Fiscal de enero de 2024. Déficit estructural de 2025 cierra en -3,5% del PIB, cifra que triplica meta del gobierno.
17 de febrero 2026 - El negativo resultado fiscal del cierre del gobierno del presidente Gabriel Boric sorprendió por su magnitud, y renovó las preocupaciones de la administración entrante respecto de cómo esta “herencia” puede comprometer sus compromisos en materia de finanzas públicas. Según informó la Dirección de Presupuestos (Dipres) el viernes pasado, el déficit estructural del sector público se ubicó en un 3,6% del PIB, el más alto desde que existe la regla fiscal para un período sin crisis. Solo fue superado en 2021 (10,6%), un año marcado por la entrega de transferencias directas en el contexto de la pandemia del covid-19.
El “punto de partida” que tendrá el programa económico del presidente electo, José Antonio Kast, no es un asunto menor.
Sus objetivos son fiscalmente ambiciosos: llevar las cuentas públicas a un balance neutro o positivo hacia el cierre de su gestión, recortar US$ 6.000 millones en gasto y reducir el pago de impuestos a las empresas para dinamizar la inversión.
Si bien el equipo que lidera Jorge Quiroz tenía claro que la situación sería desafiante, el cierre definitivo fue algo peor que lo pensado. “Nos hubiese gustado que fuera no tan agudo como de hecho terminó siendo”, reconoció el futuro ministro de Hacienda en conversación.
Concluyendo: El equipo económico de José Antonio Kast deberá enfrentar cuatro indicadores que complicarán el inicio de su gobierno: déficit fiscal estructural de 3,6% del PIB, deuda cercana a 42%, inversión estancada, desempleo sobre 8% e informalidad en torno a 27%. Analistas prevén ajustes que tomarán años.
Ministerios, empresas públicas y deudas: futuro oficialismo apunta a realizar auditoría para determinar la magnitud del desequilibrio fiscal.
Déficit más que duplica la meta del actual Gobierno por lo que legisladores plantean que “lo responsable es partir con una revisión completa que transparente los compromisos reales del Estado”.
Economistas coinciden y solicitan la participación del Consejo Autonómo Fiscal, cuyos integrantes se reúnen hoy de forma extraordinaria.
Javiera Martínez (Dipres) dice que “hoy día tenemos un problema en los ingresos y no en el gasto”, y que “no es posible rebajar el gasto si no es a través de normas permanentes o cambios legales”
FUENTE: Ex - ente // El Mercurio //
EDICIÓN: Erika Rojas Portilla
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