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sábado, 23 de octubre de 2021

LOS AMISH, Un 23 de octubre 2021

Menonitas en Zacatecas

Los menonitas de Zacatecas: de migrantes a empresarios exitosos

Aunque afirman ser mejicanous, la mayoría habla alemán y están exentos de servicio militar.


De piel blanca, cabello generalmente rubio y ojos azules, los menonas llegaron a América en 1921 huyendo de la "modernidad" y de las disposiciones civiles obligatorias en su lugar de origen: la frontera de Alemania y Holanda. Se establecieron en Canadá, luego se extendieron a Chihuahua y en 1964 a este municipio zacatecano.


En un territorio de 17 mil hectáreas, los menonitas constituyen un "municipio dentro de otro". Convienen en reconocerse públicamente como mejicanous, aunque en la práctica no lo han sido; su lengua de uso común es el alemán, la mayoría no habla español; tampoco juran lealtad a la Patria y la bandera mexicanas. Eluden la educación básica y obligatoria, están exentos del servicio militar e ignoran el Himno Nacional.

Los dichas, como ocasionalmente se designan, no se "mezclan" y cuidan estrictamente este aspecto. En esta región han desarrollado un verdadero emporio económico y aprovechan a cabalidad los programas gubernamentales de apoyo al campo. Su cultura es el trabajo.

Algunos poseen credencial del Instituto Federal Electoral (IFE) o tarjeta del Instituto Nacional para Adultos Mayores (Inapam). Lo mismo solicitan recursos del Procampo, como permisos para la perforación y equipamiento de pozos ante la Comisión Nacional del Agua; apoyo de la Sagarpa para importar ganado desde Nueva Zelanda que gestionan la instalación del tendido eléctrico a la Comisión Federal de Electricidad.

Cobijados por su gentilicio, menonitas, y por su sencilla vestimenta -overoles de pechera y sombrero texano los hombres; vestido de falda larga las mujeres- han sido acogidos por los demás habitantes de Zacatecas pese a que no hablan mucho. Cuando algún curioso -los mexas, como se refieren a los nativos del país- les preguntan ¿y ustedes de dónde son? hacen una mueca de enfado para responder en mal castellano: "Somos mejicanous", y cambian la conversación o se retiran apresuradamente.

Ubicada unos 200 kilómetros al noroeste de la capital de Zacatecas, en el municipio de Miguel Auza, la comunidad de La Honda está asentada sobre una superficie de 17 mil hectáreas, dividida en 24 gigantescos polígonos denominados campos. La población de esta comunidad, fluctúa entre los 5 mil y 6 mil habitantes.

Políticas rígidas

Tienen una organización social simple, con una estructura política y religiosa vertical, rígida. Existe un jefe político general, así como un jefe local en cada uno de los 24 campos menonas. Paralelamente hay un jefe religioso con carácter de obispo, así como varios ministros o sacerdotes. Todos juntos, jefes políticos y religiosos, conforman un cónclave donde se toman las decisiones generales para la comunidad.

A principios de la década de los 90, se dice en la región de Miguel Auza (porque ellos son parcos al respecto), ocurrió un conflicto interno que derivó en un rompimiento parcial de sus tradiciones: se determinó aceptar el uso de máquinas y adelantos tecnológicos en la producción agrícola y pecuaria, algo que la religión menona prohibía.

Derrotado, el obispo que encaró aquel "sacrilegio" optó por emigrar del lugar, junto con un grupo de menonas fieles a sus preceptos, para asentarse a Campeche. Los que quedaron aquí dejaron atrás el uso de vogies jalados por caballos, para dar entrada al uso de camionetas, tractores, sembradoras, cultivadoras, luz eléctrica, refrigeradores, televisiones y hasta computadoras.

Apertura tecnológica

Además, determinaron abrirse al mundo y aceptar y gestionar apoyos gubernamentales destinados a los productores rurales. Así fueron creciendo en forma excepcional diversas empresas, como fábricas de queso y maquinaria agrícola, de tal forma que hoy venden sus productos incluso en el extranjero.

Cornelius Dick Thiessen, director general de la empresa Lácteos Tres Estrellas -la segunda quesera más importante de La Honda, sólo superada por la compañía Pomas-, accedió a hablar con La Jornada sobre su historia de éxito económico, que se debe a que "aquí normalmente toda la gente trabaja en el campo, desde los jóvenes hasta los grandes. Ese ha sido el éxito de salir adelante. Hay bastante trabajo, hay disciplina; aquí la gente está dedicada al campo". Explica que en La Honda existen 5 mil hectáreas de agostadero y unas 12 mil hectáreas más dedicadas a la agricultura. De éstas, unas mil 500 hectáreas son de riego y el resto de temporal.

Cornelius Dick lo explica así: "La ruptura de la tradición para aceptar los adelantos tecnológicos en los procesos agropecuarios, fue para que pudiéramos salir adelante un poquito más rápido, para que no hubiera necesidad de tanta migración, más facilidad de hacer vida aquí".

Apenas en 2004, la comunidad se organizó para importar desde Nueva Zelanda unas 5 mil vacas lecheras de la raza Holstein, con apoyo del gobierno mexicano, que les facilitó recursos de la Alianza para el Campo.

Buen número de esas vaquillas fueron para Lácteos Tres Estrellas y para Pomas.

En La Honda el hato ganadero lechero es de unas 12 mil vacas productoras que generan aproximadamente 150 mil litros diarios de leche. Pero ese volumen es insuficiente para los requerimientos de la comunidad menona, que produce diariamente alrededor de 40 toneladas de queso.

Por ello, indicó Dick Thiessen, "en la actualidad se está importando leche de otros estados, de la Comarca Lagunera, de Delicias y hasta de nuestros paisanos de Cuauhtémoc, Chihuahua (donde existe otra comunidad menona)".

El queso de Lácteos Tres Estrellas se comercializa en las tiendas de Sam's y S-Mart en toda la frontera. Con Wal-Mart, apunta Dick, "todavía estamos negociando". Pomas -que dirige el inaccesible John Brown- y Lácteos Tres Estrellas tienen su propia flota de tráileres y camiones de carga con frigoríficos para el transporte de su línea de productos, que incluye yogur, cremas, mantequilla y requesón, entre otros.

Además, los empresarios queseros poseen enormes superficies de cultivo, donde producen forrajes para sus granjas lecheras. Todo en el mismo lugar.

Contra lo que algunos piensan en el exterior, aquí no hay un reparto equitativo de la riqueza que se produce. Unos cuantos son dueños de las tierras y pagan bajos jornales a sus propios correligionarios menonas. También emplean a unos 250 mexicanos en diversas labores, como el cuidado y ordeña de vacas.

En cada uno de los 24 campos menonas hay sólo una escuela primaria. Este grupo tiene su propio sistema educativo, sus libros de texto, las bases de la aritmética y la geometría, la historia de su pueblo... y la Biblia. Todo en su idioma.

Piensan que en el sistema educativo mexicano "se pierden muchos años estudiando en lugar de trabajar". Sólo un pequeño grupo de los niños de La Honda acude a la escuela. A muchos, sus padres les enseñan lo que consideran conveniente en su propio hogar. Además, al cumplir entre 12 y 13 años dan por terminada su formación educativa para integrarse de lleno a las labores, los hombres en el campo y las mujeres, en el hogar.

Pero la reciente apertura a la tecnología comienza a sentirse en el ámbito escolar. En el Campo número 1 está la única escuela en 17 mil hectáreas a la redonda, donde por vez primera, se imparte "un poco de español" y la educación se extenderá al nivel secundaria. Claro, con su propio sistema y asignaturas.

"Vivimos como dice la Biblia"

Aquí el maestro German Vander describió algunos aspectos de su sistema educativo. "Nosotros no aprendemos en la escuela nada sobre la evolución. Esa es una gran diferencia. Seguimos aprendiendo nuestro idioma. Lo más importante es que vivamos como nos dice la Biblia.

"Nuestro deseo es que no vayan a entrar vicios como el alcoholismo y las drogas, pero bien sabemos que sí hay personas que están en eso; entonces nuestro deseo es ayudar a los niños.

"Tenemos algo de historia, sabemos aunque sea poquito de historia de México.

La vida de los Menonitas en Argentina.

En Guatraché en La Pampa y la comunidad menonita que se instaló allí desde 1986.

Entrevistas con los miembros de la comunidad y también con la gente de Guatraché. ¿Cómo viven? ¿De qué viven?


Es como viajar a través del tiempo, donde las personas se alimentan de lo que producen y se visten con la ropa que ellos mismos confeccionan.

Tiempos en donde no hay internet, ni televisión, ni teléfonos celulares, tiempos que fueron pasado y son también presente.







 



EDICIÓN: Erika Rojas Portilla

jueves, 21 de octubre de 2021

LOS AMISH, Un 21 d octubre 2021

 Los Amish-Historia-Viaje al Siglo17-Pensilvania-USA

¿Cómo viven los amish?

Comunidad AMISH Condado de LANCASTER PENSILVANIA USA 


El lado oscuro de los amish

Discovery Max revela una imagen hasta ahora desconocida de esta comunidad de granjeros estadounidenses


Amish, una singular comunidad que ha mantenido intactas sus tradiciones y forma de vida desde el siglo XVII. Por primera vez, un canal de televisión muestra a los espectadores el lado más desconocido de esta particular congregación.

Las cámaras de Discovery MAX se adentran en el interior de la comunidad Amish de Lancaster (Pensilvania), una de las más antiguas de EE UU, donde un grupo de hombres armados ejecutan su particular manera de entender la ley y la justicia.

Ellos son los encargados de proteger y mantener la paz y el orden en una comunidad que en 2006 saltó a los medios de comunicación tras producirse un tiroteo en su escuela infantil. Un camionero mató a cinco niñas pequeñas e hirió a otras tantas en lo que fue el máximo exponente de la vulnerabilidad diaria en la que viven estas comunidades.


Amish Mafia
va más allá de los consabidos coches de caballo, sombreros de paja y quinqués de gas. La vida tranquila y la paz del campo tienen en Lancaster un precio que se paga muy caro. Y el encargado de cobrarlo es Lebanon Levi, el “protector” de la comunidad.

Su lema es “mi trabajo consiste en mantener la paz y hacer que se cumplan las reglas” y, si esto fuera el viejo Oeste, Levi sería el sheriff, el juez y el verdugo. Convencido de que su obligación es salvaguardar los principios de moralidad e integridad entre los miembros de su comunidad que se denuncian unos a otros por comportamientos indecorosos, su prioridad es asegurar la ausencia de intrusos y objetos del “exterior”.

Por supuesto, su trabajo no lo realiza solo. Le acompaña una banda en la que no falta el matón, el cerebro y el aspirante a heredar el puesto de Levi. Ellos se encargan del trabajo sucio, del que la influyente iglesia Amish no puede ocuparse, para proteger a sus vecinos de sí mismos. Cómo lo hacen no es problema de nadie. Cuando nadie mira organizan cacerías humanas, participan en peleas en graneros y tienen fuertes enfrentamientos con otras congregaciones por ser la comunidad más poderosa.

Esta es una parte de la sociedad Amish que siempre ha permanecido oculta, incluso para gran parte de sus miembros. De hecho, la Iglesia de la congregación niega la existencia de este grupo mafioso. Amish Mafia’ofrece un testimonio de algunos incidentes, delitos y fechorías que se suceden en el interior de esta supuestamente pacífica comunidad.

El curioso caso de los Amish





EDICIÓN: Erika Rojas Portilla

martes, 19 de octubre de 2021

LOS AMISH, Un 19 de octubre 2021

 ¿Cómo es la vida de los AMISH?

Los amish ([ɑmɪʃ]) son un grupo etnorreligioso protestante anabaptista

El origen de la comunidad Amish lo encontramos en el año 1693 en Suiza.

con un líder anabaptista menonita llamado Jacob Ammann.

Jakob Ammann es un anabaptista que cuando tiene lugar la reforma radical protestante decide separarse del resto y formar su propia comunidad. 

Los amish viven en colonias repartidas por todo el mundo, principalmente por Canadá, Estados Unidos, México, Sudamérica y América Central.

Los Amish     no se han abierto a la tecnología y su forma de vida es la misma de hace tres siglos. Los avances son una tentación que no ayudan a la vida sencilla y contradicen las enseñanzas de la Biblia.

La comida casera, a falta de nevera, se cocina a diario, por lo que es fresca y rica en nutrientes.

La familia se reúne alrededor de la mesa, construida por su padre, sin interrupciones televisivas o de móviles, inexistentes en su comunidad.

Una comunidad en la que lo normal es ayudarse, a levantar una casa, hacer los muebles (los Amish son excelentes carpinteros) e incluso a sufragar los gastos, médicos o de otra índole, que un miembro de la comunidad necesite.

La comunidad Amish no permite la introducción de técnicas avanzadas en el campo

Amish paseando en uno de sus coches de caballos. Cada comunidad utiliza un carro de caballos diferente. Algunos de ellos hasta llevan un sistema de calefacción artesanal y muy rudimentario pero bastante eficaz para los largos días de invierno. Se conocen como buggy y en Arcola hasta han habilitado expresamente el arcén para que los carros puedan circular sin ser molestados por otros vehículos. 
Para conducir estos carros no se necesita tener carnet pero sí respetar las correspondientes normas de tráfico. 
Uno de los motivos por los que los amish se niegan a utilizar vehículos de motor (pueden montar en ellos pero no conducirlos) es porque consideran que estos son los culpables de que muchas familias vivan separadas y muy lejos unos de otros.

 Conocidos principalmente por su estilo de vida sencilla, vestimenta modesta y tradicional, su resistencia a adoptar comodidades y tecnologías modernas, como son las relacionadas con la electricidad.

Los amish son una comunidad cultural unida por religión, origen y tradiciones, organizados en más de cuarenta subgrupos, algunos de los cuales son bastante diferentes.

Son descendientes de inmigrantes de lengua alemana de origen suizo y del sur de Alemania, que llegaron al continente americano en dos oleadas desde alrededor de 1730 a 1880. Actualmente, las comunidades amish comprenden aproximadamente 700 asentamientos ubicados en Estados Unidos y Canadá.

Algunas de las características de los amish son la creencia en el Nuevo Testamento, la vida en asentamientos apartados de las metrópolis, el aislamiento del mundo exterior, la defensa de valores como el pacifismo, la humildad, la vida sencilla y el trabajo, así como la vestimenta al estilo del siglo XIX.

Cuando se habla de los amish hoy, casi siempre se refiere a los amish de la antigua orden (inglés: "Old Order Amish").

En la segunda mitad del siglo XIX, los amish se dividieron en varios subgrupos, de los cuales los amish de la antigua orden representan un tercio del total. La mayoría de los subgrupos amish han perdido sus peculiaridades amish y se han asimilado a la sociedad norteamericana. Además de los amish de la antigua orden, los menonitas amish de Kauffman ("Kauffman Amish Mennonites"), los Beachy amish y los amish de la nueva orden ("New Order Amish") han preservado partes de la antigua cultura amish.

Grupos en gran medida similares a los amish son los menonitas de la antigua orden y los hermanos de Schwarzenau tradicionales (por ejemplo los antiguos hermanos baptistas alemanes).

 Los menonitas alemanes de Rusia conservadores, que viven en su mayoría en Latinoamérica, y los huteritas que también se visten con el estilo del siglo XIX y hablan dialectos alemanes que son diferentes de los dialectos de los amish, emigraron de otras regiones europeas en diferentes épocas.

La comunidad amish se caracteriza por practicar una vida sencilla. Viven en áreas rurales y no se involucran en los temas de la sociedad, se apartan de toda tecnología y de temas políticos.

Piensan que Iglesia y Estado están totalmente separados. Por eso rechazan tanto las leyes civiles como las leyes eclesiásticas, optando por una Iglesia libre. Incluso hubo sectores de los amish que eran revolucionarios. De hecho, se asentaron en estas tierras de América huyendo de la persecución por Europa.

Son una comunidad con creencias arcaicas, especialmente en lo que compete a la mujer, la cual debe priorizar a la familia, a la comunidad y a la Iglesia y someterse a ellos dentro de una estructura patriarcal.

Pasan de estar bajo mandato de su padre a estar bajo el mandato de su esposo sin que sus intereses personales tengan valor ni sean escuchados.

Los amish visten ropas antiguas, tanto que sus atuendos son como un viaje al pasado regresando hasta el siglo XVIII. Tampoco usan electricidad, ni quieren ser fotografiados ni grabados en vídeo. No ven televisión ni escuchan radio y están apartados por completo del mundo exterior.

Por el contrario, están sometidos al antiguo Evangelio, leyendo la Biblia antigua en alemán por los ancianos de la congregación.

NORMAS EN LA VIDA DE LOS AMISH

El patriarcado amish

A Sarah, de niña, le parece normal que cualquier decisión, desde comprar un utensilio casero hasta el plan de los domingos, venga de su padre.

La mujer Amish está subordinada al hombre, padre, hermano, marido… “si complace al esposo, complace a Dios”. Aunque, supuestamente, sus principales cometidos pasan por tener muchos hijos y hacer las tareas del hogar, la mujer cada vez consigue más voz y voto en las resoluciones de la comunidad que se discuten en las casas –no existen las iglesias– bajo la autoridad de los líderes eclesiásticos, siempre varones.

Las niñas finalizan su formación a los 14 años

Cuando cumplen 14 años el programa escolar llega a su fin, los chicos se marchan al campo con el padre, las muchachas se quedan en casa, amasando el pan, cosiendo, dando de comer a los animales de la granja e incluso ayudando en los barracones a modo de restaurantes gestionados por los propios Amish a donde acude a comer “gente extraña de peculiar vestir con los que hay que hablar en inglés, se sientan apiñados en las largas mesas y se vuelven locos por su sencilla gastronomía”.

Entre esos platos, la carne de cerdo con sauerkraut y las albóndigas de jamón, servidas con puré de patata o el potaje de pollo y maíz (chicken corn chowder) que Sarah está harta de comer.

También le “molesta” a Sarah el empeño de los foráneos en hacerles fotos, prohibido por la Biblia: “no te harás escultura ni imagen ni del que hay arriba en el cielo ni del que hay abajo en la tierra, ni del que hay en las aguas de la tierra”

¿Cómo es ser mujer en tierra de los 

Prohibido cortarse el cabello

Habla con cariño de aquellas noches cuando, antes de meterse en el mullido edredón cosido por las mujeres de la familia, cepillaba la larga melena de su madre.

A las mujeres amish no se les permite cortarse el pelo.

Por su parte, los hombres se dejan barba a partir del matrimonio, nunca el bigote que recuerda a los militares, como lo hacen los botones y las cremalleras obviadas en el mundo Amish que es pacifista por excelencia.

Desde muy corta edad, Sarah trabaja en la casa ayudando a su madre, recogiendo esa ropa tendida que huele a sol y a hierba. Ropa poco variada.

Las mujeres amish cambian escasamente de indumentaria.

El vestido de bodas, azul, también lo vestirá el día de su entierro, el resto de su existencia lo pasan con una simple y asexuada prenda gris en tonos opacos coronada por un bonete negro que habla de su soltería, blanco si está casada, el gorro de la oración.

Así Es La Vida De Las Esposas Amish

Así Es La Vida De Las Esposas Amish. Los Amish son una sociedad muy estricta, pero sin duda, las mujeres se llevan la peor parte. Si rompen cualquiera de las normas impuestas por sus maridos pueden sufrir graves consecuencias. 

Así Es La Vida De Las Esposas Amish

Las Esposas Amish ⛪ Cuando eres una mujer Amish la vida no es sencilla, y aunque ellas digan que son felices dentro de su comunidad, sin duda, no todas son capaces de soportar las estrictas reglas que los hombres les hacen cumplir. Entonces, ¿cómo viven las esposas Amish? ¿Cómo afrontan el embarazo estas mujeres de religión protestante?

Así es la vida de las mujeres Amish embarazadas 🤰 ⛪

Cada mujer es un mundo y dependiendo de su cultura, de sus ideologías, de su religión o del país donde resida vivirá de una forma u otra. ¿Pero qué pasa cuando una mujer pertenece a los Amish, esa comunidad que ha inventado sus propias reglas y leyes? Hoy en CURIOSEANDO acompáñame a conocer cómo es la vida de las mujeres Amish embarazadas.

Esta es la difícil vida de los Amish y sus costumbres 😲⛪🤠

Tienes curiosidad por la comunidad Amish y menonita y lo entiendo. Son muchas las películas y series donde hemos podido ver algunos detalles acerca de la manera en que viven, y no cabe duda de que se diferencia muchísimo de la nuestra. Sin embargo, ¿sabías que en su cultura los que se llevan la peor parte son las mujeres y los niños? Hoy en CURIOSEANDO damos un recorrido por la cultura Amish para conocer cuales son sus costumbres y cómo es su vida.


El nombre de Amish posiblemente te resultará conocido de haberlos visto en alguna película. Pero te diremos que no son personajes de otra época aunque bien podrían parecerlo. Hoy, en pleno siglo XXI, en plena era tecnológica, en plena sociedad industrial y llena de redes sociales e internautas, todavía quedan comunidades que viven al margen de la comunicación social y hasta de los electrodomésticos.

Viven en la más absoluta austeridad aunque poco a poco la van abandonando y apostando un poco más hacia el progreso. 

Amish o menonitas son un pueblo que tienen su propio idioma, sus propias costumbres y sus propias reglas de comportamiento. Es posible verlos repartidos por el mundo, sin embargo, permanecen apartados y no se hacen a las formas de vida del lugar, sino que continúan con sus tradiciones.








 


EDICIÓN: Erika Rijas Portilla