La vida económica es una colmena enormemente complicada de actividades, en la que la gente compra, vende, negocia, invierte y convence.
El objetivo final de la ciencia económica y de este libro es comprender esta actividad compleja.
¿Cómo proceden los economistas para realizar su tarea? Los economistas utilizan el enfoque científico para entender la vida económica. Esto implica observar las cuestiones económicas y obtener información de la estadística y de los registros históricos.
Para fenómenos complejos, como los efectos del déficit presupuestal o las causas de la inflación, la investigación histórica constituye una fuente abundante de ideas.
A menudo, los economistas se basan en análisis y teorías. Los planteamientos teóricos les permiten hacer amplias generalizaciones, tales como las que se refieren a las ventajas del comercio internacional y la especialización o las desventajas de los aranceles y las cuotas.
Además, los economistas han desarrollado una técnica especializada que se conoce como econometría, la cual aplica las herramientas de la estadística a los problemas económicos.
Mediante la econometría, los economistas pueden discernir entre miles de datos para extraer relaciones sencillas.
Los economistas enciernes también deben permanecer alerta ante las falacias comunes del razonamiento económico. Dado que las relaciones económicas a menudo son complejas e involucran muchas variables distintas, resulta fácil confundirse acerca de la razón exacta detrás de los acontecimientos o el efecto de las políticas en la economía.
Algunas de las falacias más comunes que se encuentran en el razonamiento económico son las siguientes:
La primera falacia se refiere a la deducción de una relación de causalidad. La falacia “post hoc” se presenta cuando se supone que, dado que un acontecimiento sucedió antes que otro, el primero fue la causa del segundo.
Un ejemplo de este síndrome se manifestó en la Gran Depresión de la década de los treinta en Estados Unidos. Algunas personas habían observado que a los periodos de expansión económica les precedía o les acompañaba un aumento de precios.
A partir de esta observación concluyeron que el remedio adecuado contra una depresión era elevar precios y salarios. Esta idea dio origen a una multitud de leyes y reglamentos destinados a elevar ambas variables de manera ineficiente.
¿Fomentaron estas medidas la recuperación económica? Casi con toda seguridad no lo hicieron. En realidad, probablemente la obstaculizaron y la recuperación se produjo recién cuando el gasto total comenzó a elevarse a medida que el gobierno aumentó el gasto militar en preparación para la Segunda Guerra Mundial.
- . Fracaso en mantener el resto constante.
El segundo error es no mantener el resto constante cuando se considera una cuestión.
Por ejemplo, quizás deseemos saber si el aumento de las tasas impositivas elevará o reducirá los ingresos por concepto de impuestos.
Algunas personas han adelantado el atractivo argumento de que es posible obtener todas las ventajas, menores impuestos y mayor recaudación. Sostienen que, al mismo tiempo, la reducción de impuestos eleva los ingresos del Estado y reduce el déficit presupuestal.
Mencionan los recortes a los impuestos en 1964 durante la era Kennedy-Johnson, los cuales disminuyeron considerablemente las tasas impositivas y generaron un aumento de los ingresos del gobierno en 1965.
Así, se concluye que los ingresos aumentan cuando se reduce la tasa impositiva. ¿Dónde está el error de este razonamiento? Este argumento pasa por alto el hecho de que la economía creció de 1964 a 1965.
Como los ingresos de las personas aumentaron durante ese periodo, lo mismo sucedió con los ingresos del gobierno, a pesar de que las tasas impositivas eran inferiores.
Estudios cuidadosos han comprobado que los ingresos pudieron haber sido superiores en 1965 si las tasas impositivas no se hubieran reducido en 1964. Por lo tanto, este análisis no mantiene el resto (por ejemplo, los ingresos totales) constante.
Recuerde mantener el resto constante cuando analice el efecto de una variable en el sistema económico.
- . La falacia de la composición
En ocasiones se supone que lo que es cierto para una parte del sistema, también lo es para la totalidad del mismo. Sin embargo, en economía, a menudo se encuentra que el total es diferente a la suma de sus partes.
Cuando se supone que lo que es cierto para una parte también lo es para la to talidad, se cae en la falacia de la composición. A continuación, se presentan algunas afirmaciones verdaderas que resultarían sorprendentes si se ignorara la falacia de la composición:
1) si un agricultor tiene una cosecha enorme, tendrá un ingreso superior; si todos producen una cosecha sin precedentes, los ingresos agrícolas disminuirán.
2) Si una persona recibe una gran cantidad de dinero, esa persona tendrá mayor bienestar; si todos reciben una gran cantidad de dinero, es probable que empeore el bienestar de la sociedad.
3) Si se impone un precio elevado a la producción de una industria determinada, es probable que se beneficien los productores de esa industria; si se imponen precios elevados a todas las industrias, empeorará el bienestar de la mayoría de los productores y consumidores.
En estos ejemplos no hay trucos ni magia. Más bien son resultado de sistemas de individuos que interactúan unos con otros. A menudo, el comportamiento del agregado resulta muy distinto al de cada individuo.
En esta introducción mencionamos estas falacias muy brevemente. Más adelante, a medida que introduzcamos las herramientas de la economía, proporcionaremos ejemplos de cómo la falta de atención a la lógica económica puede conducir a conclusiones falsas y, muchas veces, a errores costosos. Cuando se llegue al final de este libro, puede volver a este capítulo para ver por qué cada uno de estos ejemplos paradójicos es cierto.
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