Mostrando entradas con la etiqueta SAMUELSON - A. Introducción ¿Por quién doblan las campanas? ECONOMÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SAMUELSON - A. Introducción ¿Por quién doblan las campanas? ECONOMÍA. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de junio de 2025

 












VOLVER A ERP: CAPÍTULO 1: LOS FUNDAMENTOS DE LA ECONOMÍA

LA ECONOMÍA DE MERCADO, LA ECONOMÍA CENTRALIZADA Y LA ECONOMÍA MIXTA

 Pag 40 .-  ¿Cuáles son las posibles alternativas que tiene una sociedad para responder a las preguntas qué, cómo y para quién? 

 Distintas sociedades se organizan a través de sistemas económicos alternativos y la economía estudia los diversos mecanismos que una sociedad puede utilizar para distribuir sus recursos escasos.

En general, distinguimos dos esquemas fundamentalmente distintos de organizar una economía. En un extremo, el Estado toma la mayor parte de las decisiones económicas y quienes ocupan los puestos jerárquicos superiores dan las órdenes a los que se encuentran en niveles inferiores. En el otro extremo, las decisiones se toman en los mercados, donde las personas y las empresas acuerdan voluntariamente intercambiar bienes y servicios, casi siempre mediante el pago en dinero. 

A continuación, se examinará brevemente cada uno de estos esquemas de organización económica. En Estados Unidos y, cada vez más, alrededor del mundo, la mayoría de las decisiones económicas se resuelven a través de los mecanismos del mercado. 

De ahí que este sistema económico reciba el nombre de economía de mercado. 

Una economía de mercado es aquella en la que los individuos y las empresas privadas toman las decisiones más importantes acerca de producción y consumo. 

Un sistema de precios, de mercados, de pérdidas y ganancias, de incentivos y recompensas determina el qué, el cómo y el para quién. 

Las empresas producen los bienes que generan los máximos beneficios (el qué) utilizando las técnicas de producción que resultan menos costosas (el cómo). El consumo se determina por las decisiones de los individuos sobre cómo gastar su salario y sus ingresos de la propiedad generado por su trabajo y sus propie dades (el para quién). 


El caso extremo de una economía de mercado, en la que el Estado no interviene en las decisiones económicas, recibe el nombre de economía lais sez-faire. 

 En cambio, una economía centralizada es aquella en la que el Estado toma todas las decisiones importantes sobre la producción y la distribución. En una economía de este tipo, como la que existió en la Unión Soviética durante la mayor parte del siglo XX, el Estado posee la mayoría de los medios de producción (tierra y capital); también es dueño y dirige las operaciones de las empresas en la mayoría de las industrias; es el patrón de casi todos los trabajadores y les dice cómo desempeñar sus tareas; y decide cómo la producción de la sociedad debe dividirse entre los diferentes bienes y servicios. 


En resumen, en una economía centralizada, el Estado responde las principales preguntas económicas a través de la propiedad de los recursos y el poder para imponer sus decisiones. 


 Ninguna sociedad contemporánea encaja perfecta mente en alguna de estas categorías extremas. Todas son economías mixtas, con elementos de economías de mer cado y de economías centralizadas. Nunca ha existido una economía totalmente de mercado (aunque la economía de Inglaterra en el siglo XIX se aproximó mucho a ella).

En la actualidad, en Estados Unidos, la mayor parte de las decisiones se toman en el mercado. Sin embargo, el gobierno desempeña un papel importante en la super visión de su funcionamiento, aprueba las leyes que regu lan la vida económica, produce servicios educativos y policiacos y controla la contaminación. Hoy en día, la mayoría de las sociedades tiene una economía mixta.

















































































































































VOLVER A ERP: CAPÍTULO 1: LOS FUNDAMENTOS DE LA ECONOMÍA

B. LOS TRES PROBLEMAS DE LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

Todas las sociedades humanas, trátese de un país industrializado avanzado, una economía planificada centralmente o una nación tribal aislada, deben enfrentar y resolver tres problemas económicos fundamentales. 

Todas las sociedades deben tener un esquema para determinar qué bienes se producen, cómo se producen y para quién se producen

De hecho, estas tres preguntas fundamentales de la organización económica (qué, cómo y para quién) son tan importantes hoy como lo fueron en los inicios de la civilización humana. Examinémoslas más detenidamente:

  • ¿Qué bienes se producen y en qué cantidades? Una sociedad debe determinar qué cantidad de cada uno de los muchos bienes y servicios posibles producirá y cuándo lo hará. ¿Hoy produciremos pizzas o cami sas? ¿Unas pocas camisas de calidad o muchas bara tas? ¿Utilizaremos recursos escasos para producir muchos bienes de consumo (como pizzas)? ¿O pro duciremos menos bienes de consumo y más bienes de capital (como máquinas para hacer pizzas) que impulsarán la producción y el consumo en el futuro?
  • . ¿Cómo se producen los bienes? Una sociedad debe determinar quién se encargará de la producción, con qué recursos y qué técnicas de producción utilizará. ¿Quién se dedica a la agricultura y quién a la enseñanza? ¿La electricidad se debe generar a partir del petróleo, del carbón o del Sol? ¿Serán personas o robots quienes operen las fábricas?
  • . ¿Para quién se producen los bienes? ¿Quién se lleva los frutos de la actividad económica? ¿La distribución del ingreso y la riqueza es justa y equitativa? ¿Cómo se divide el producto nacional entre los dis tintos hogares? ¿Existen muchos pobres y pocos ricos? ¿Los ingresos elevados se destinan a los profeso res, a los atletas, a los trabajadores de las fábricas de automóviles o a los capitalistas de riesgo? ¿La socie dad proporcionará el consumo mínimo a los pobres o deben éstos trabajar si desean alimentarse?
Economía positiva frente a economía normativa 
Cuando se consideran los problemas económicos, deben distinguirse los problemas de hechos de los de justicia. 
La economía positiva describe los hechos de una economía, mientras que la normativa se refiere a los juicios de valor. 

La economía positiva analiza preguntas como:¿por qué los médicos ganan más que los conserjes? ¿El libre comercio aumenta o reduce los salarios de la mayoría de los estadounidenses? ¿Cuál es el efecto de las computa doras sobre la productividad? 

A pesar de que éstas son preguntas difíciles de responder, todas pueden solucionarse con base en el análisis y la evidencia empírica, lo cual las coloca en el dominio de la economía positiva. 

La economía normativa comprende preceptos éticos y normas de justicia. ¿Debe exigirse a las personas pobres que trabajen si van a obtener ayuda del Estado? ¿Debe elevarse el desempleo para asegurar que la inflación no aumente con demasiada rapidez? ¿Debe Esta dos Unidos segmentar a Microsoft porque ha violado las leyes antimonopolio? 

No hay respuestas correctas o equivocadas para estas preguntas porque comprenden ética y valores, pero no involucran hechos. Sólo se pue den resolver mediante un debate y por decisiones políticas, no sólo con base en el análisis económico



------------------

GLOSARIO  

























MENTES FRÍAS AL SERVICIO DE CORAZONES ARDIENTES

Durante el siglo pasado, la economía dejó de ser una diminuta bellota para convertirse en un majestuoso roble. Bajo sus ramas en crecimiento se encuentran explicaciones de las ganancias del comercio internacional, consejos sobre cómo reducir el desempleo y la inflación, fórmulas para invertir fondos de pensión e, incluso, propuestas para vender derechos para contaminar.

En todo el mundo, los economistas trabajan para coleccionar datos y mejorar nuestro entendimiento de las tendencias económicas.

 Cabría muy bien preguntarse cuál es el objetivo de este ejército de economistas que miden, analizan y realizan cálculos. 

El objetivo final de la ciencia económica es mejorar las condiciones de vida cotidiana de las personas. 

Aumentar el producto interno bruto no es sólo un juego de cifras. Mayores ingresos significan buena comida, hogares cálidos y agua caliente.

 También implican contar con agua potable y con vacunas contra las plagas perennes de la humanidad. Mayores ingresos producen más que alimento y abrigo. Los países con altos ingresos tienen los recursos para construir escuelas donde los jóvenes puedan aprender a leer y a desarrollar las habilidades necesarias para utilizar la maquinaria moderna y las computadoras. 

A medida que los ingresos aumentan, los países pueden financiar investigaciones científicas para determinar técnicas agrícolas adecuadas para su clima y suelo o para desarrollar vacunas contra enfermedades locales. 

Cuando se liberan recursos debido al crecimiento económico, la gente tiene tiempo libre para realizar actividades artísticas, como la poesía y la música, y la población tiene tiempo libre para leer, escuchar e interpretar obras de arte.
 Aunque no existe un patrón único para el desarrollo económico, y las culturas son diferentes alrededores del mundo, la eliminación del hambre y la enfermedad, y el control de los elementos naturales es una meta universal del ser humano. 

 Sin embargo, siglos de historia de la humanidad han demostrado que tener el corazón ardiente no basta para nutrir a los hambrientos o para curar a los enfermos. 

Un mercado libre y eficiente no necesariamente producirá una distribución del ingreso que sea socialmente aceptable. Para determinar cuál es el mejor camino hacia el progreso económico o hacia una distribución equitativa del producto de la sociedad se necesita tener una mente fría para poder sopesar objetivamente los costes y los beneficios de los distintos planteamientos, y mantener, dentro de lo humanamente posible, el análisis libre de aspectos idealistas. 

En ocasiones, el progreso económico requerirá cerrar una fábrica obsoleta. A veces, como cuando los países socialistas recientemente adoptaron los principios de mercado, la situación económica empeora antes de mejorar. 

Las elecciones se dificultan especialmente en el campo de la atención de la salud, donde los recursos limitados literalmente significan vida o muerte. Probablemente usted haya escuchado la máxima que dice: “A cada quien, según su capacidad, a cada quien según su necesidad”. 

Los gobiernos han aprendido que ninguna sociedad puede operar basada solamente en este principio utópico. Para conservar una economía saludable, los gobiernos deben mantener incentivos para que la gente trabaje y ahorre. 

La sociedad puede mantener a los desempleados durante un tiempo, pero cuando el seguro de desempleo cubre demasiado durante mucho tiempo, las personas dependerán del Estado y dejarán de buscar trabajo. 

Si comienzan a pensar que éste debe mantenerlos, se afectará su carácter emprende dor. El hecho de que los programas del Estado se deriven de objetivos nobles no significa que deben seguirse descuidadamente y sin eficiencia.

 La sociedad debe encontrar el equilibrio adecuado entre la disciplina del mercado y la compasión por los programas sociales del Estado. Si nuestras mentes permanecen frías para informar a nuestros corazones ardientes, la ciencia económica puede hacer lo que le corresponde para garantizar una sociedad próspera y justa.



LA LÓGICA DE LA ECONOMÍA

La vida económica es una colmena enormemente complicada de actividades, en la que la gente compra, vende, negocia, invierte y convence.

El objetivo final de la ciencia económica y de este libro es comprender esta actividad compleja. 

¿Cómo proceden los economistas para realizar su tarea? Los economistas utilizan el enfoque científico para entender la vida económica. Esto implica observar las cuestiones económicas y obtener información de la estadística y de los registros históricos. 

Para fenómenos complejos, como los efectos del déficit presupuestal o las causas de la inflación, la investigación histórica constituye una fuente abundante de ideas.

A menudo, los economistas se basan en análisis y teorías. Los planteamientos teóricos les permiten hacer amplias generalizaciones, tales como las que se refieren a las ventajas del comercio internacional y la especialización o las desventajas de los aranceles y las cuotas. 

 Además, los economistas han desarrollado una técnica especializada que se conoce como econometría, la cual aplica las herramientas de la estadística a los problemas económicos. 

Mediante la econometría, los economistas pueden discernir entre miles de datos para extraer relaciones sencillas. 

 Los economistas enciernes también deben permanecer alerta ante las falacias comunes del razonamiento económico. Dado que las relaciones económicas a menudo son complejas e involucran muchas variables distintas, resulta fácil confundirse acerca de la razón exacta detrás de los acontecimientos o el efecto de las políticas en la economía. 

Algunas de las falacias más comunes que se encuentran en el razonamiento económico son las siguientes:

  • La falacia “post hoc”. 
La primera falacia se refiere a la deducción de una relación de causalidad. La falacia “post hoc” se presenta cuando se supone que, dado que un acontecimiento sucedió antes que otro, el primero fue la causa del segundo.

Un ejemplo de este síndrome se manifestó en la Gran Depresión de la década de los treinta en Estados Unidos. Algunas personas habían observado que a los periodos de expansión económica les precedía o les acompañaba un aumento de precios. 

A partir de esta observación concluyeron que el remedio adecuado contra una depresión era elevar precios y salarios. Esta idea dio origen a una multitud de leyes y reglamentos destinados a elevar ambas variables de manera ineficiente. 

¿Fomentaron estas medidas la recuperación económica? Casi con toda seguridad no lo hicieron. En realidad, probablemente la obstaculizaron y la recuperación se produjo recién cuando el gasto total comenzó a elevarse a medida que el gobierno aumentó el gasto militar en preparación para la Segunda Guerra Mundial.

  • . Fracaso en mantener el resto constante. 

El segundo error es no mantener el resto constante cuando se considera una cuestión. 
Por ejemplo, quizás deseemos saber si el aumento de las tasas impositivas elevará o reducirá los ingresos por concepto de impuestos.

 Algunas personas han adelantado el atractivo argumento de que es posible obtener todas las ventajas, menores impuestos y mayor recaudación. Sostienen que, al mismo tiempo, la reducción de impuestos eleva los ingresos del Estado y reduce el déficit presupuestal.

 Mencionan los recortes a los impuestos en 1964 durante la era Kennedy-Johnson, los cuales disminuyeron considerablemente las tasas impositivas y generaron un aumento de los ingresos del gobierno en 1965. 

Así, se concluye que los ingresos aumentan cuando se reduce la tasa impositiva. ¿Dónde está el error de este razonamiento? Este argumento pasa por alto el hecho de que la economía creció de 1964 a 1965. 

Como los ingresos de las personas aumentaron durante ese periodo, lo mismo sucedió con los ingresos del gobierno, a pesar de que las tasas impositivas eran inferiores. 

Estudios cuidadosos han comprobado que los ingresos pudieron haber sido superiores en 1965 si las tasas impositivas no se hubieran reducido en 1964. Por lo tanto, este análisis no mantiene el resto (por ejemplo, los ingresos totales) constante. 

 Recuerde mantener el resto constante cuando analice el efecto de una variable en el sistema económico.

  • La falacia de la composición  
  En ocasiones se supone que lo que es cierto para una parte del sistema, también lo es para la totalidad del mismo. Sin embargo, en economía, a menudo se encuentra que el total es diferente a la suma de sus partes. 

Cuando se supone que lo que es cierto para una parte también lo es para la to talidad, se cae en la falacia de la composición. A continuación, se presentan algunas afirmaciones verdaderas que resultarían sorprendentes si se ignorara la falacia de la composición: 

1) si un agricultor tiene una cosecha enorme, tendrá un ingreso superior; si todos producen una cosecha sin precedentes, los ingresos agrícolas disminuirán. 

2) Si una persona recibe una gran cantidad de dinero, esa persona tendrá mayor bienestar; si todos reciben una gran cantidad de dinero, es probable que empeore el bienestar de la sociedad.

 3) Si se impone un precio elevado a la producción de una industria determinada, es probable que se beneficien los productores de esa industria; si se imponen precios elevados a todas las industrias, empeorará el bienestar de la mayoría de los productores y consumidores. 

 En estos ejemplos no hay trucos ni magia. Más bien son resultado de sistemas de individuos que interactúan unos con otros. A menudo, el comportamiento del agregado resulta muy distinto al de cada individuo. 

 En esta introducción mencionamos estas falacias muy brevemente. Más adelante, a medida que introduzcamos las herramientas de la economía, proporcionaremos ejemplos de cómo la falta de atención a la lógica económica puede conducir a conclusiones falsas y, muchas veces, a errores costosos. Cuando se llegue al final de este libro, puede volver a este capítulo para ver por qué cada uno de estos ejemplos paradójicos es cierto.



















MICROECONOMÍA Y MACROECONOMÍA

 Microeconomía y macroeconomía

Frecuentemente se considera a Adam Smith como el fundador de la microeconomía, rama de nuestra disciplina que se ocupa hoy del comportamiento de entidades individuales tales como mercados, empresas y hogares. 

En La riqueza de las naciones (1776), Smith consideró la manera en que se fijan los precios individuales, estudió la determinación de los precios de la tierra, el trabajo y el capital e investigó las fortalezas y debilidades del mecanismo de mercado

Y lo que es más importante, identificó las propiedades notables de eficiencia de los mercados y observó que el beneficio económico resulta de las acciones interesadas de los individuos. 

Todo lo anterior sigue siendo relevante en la actualidad y, si bien el estudio de la microeconomía ha experimentado grandes adelantos desde la época de Smith, políticos y economistas siguen citándolo por igual.

La otra rama importante de nuestra disciplina es la macroeconomía, la cual se refiere al desempeño general de la economía. 

La macroeconomía no existía en su forma moderna hasta 1936, cuando John Maynard Keynes publicó su obra revolucionaria Teoría general del empleo, el interés y el dinero

En esa época, tanto Inglaterra como Estados Unidos seguían estancados por la Gran Depresión de los años treinta, con más de la cuarta parte de la fuerza laboral estadounidense desempleada. 

En su nueva teoría, Keynes desarrolló un análisis de las causas de los ciclos económicos, en los que alternan periodos de desempleo alto e inflación elevada. 

En la actualidad, la macroeconomía analiza una amplia variedad de temas, como la manera en que se determinan la inversión total y el consumo, las formas en que los bancos centrales manejan el dinero y las tasas de interés, las causas de las crisis financieras internacionales y por qué algunos países crecen rápidamente mientras otros permanecen estancados. 

Si bien la macroeconomía ha progresado mucho desde sus primeras conclusiones, los temas de los que se ocupó Keynes todavía hoy definen el estudio de la macroeconomía.

Las dos ramas (microeconomía y macroeconomía) convergen para integrar el núcleo de la economía moderna.












   






GLOSARIO


. Adam Smith  


. La riqueza de las naciones - Adam Smith  


. DEMANDA

VOLVER A ERP: CAPÍTULO 1: LOS FUNDAMENTOS DE LA ECONOMÍA