(Magdalena Carmen Frida Kahlo; Coyoacán, México, 1907 - id., 1954) Pintora mexicana. Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo creó una pintura absolutamente personal, ingenua y profundamente metafórica al mismo tiempo, derivada de su exaltada sensibilidad y de varios acontecimientos que marcaron su vida.
Frida era hija de Guillermo Kahlo, quien era fotógrafo de éxito y a quien el gobierno mexicano le encargó el registro del patrimonio arquitectónico de la nación, logro extraordinario para un hombre que llegó a México 13 años antes sin grandes perspectivas. Sus padres, Jakob Heinrich Kahlo y Henriette Kaufman Kahlo, era judíos húngaros de Arad, ahora parte de Rumania, quienes emigraron a Alemania, estableciéndose en Baden-Baden, donde nació Wilhelm en 1972 (el padre de Frida). Jakob Kahlo era joyero y también comerciaba en artículos fotográficos.
Pudo mandar a su hijo a estudiar en la Universidad de Nuremberg. Alrededor de 1890 la prometedora carrera del estudiante Wilhelm Kahlo finalizó debido a que sufrió heridas en el cerebro a causa de una caída y empezó a ́padecer ataques epilépticos. En 1891, con 19 años, viajó a méxico y se cambió el nombre a Guillermo y no regresó jamás a su país de origen.
En 1894 se casó con una mujer mexicana que murió cuatro años después luego de dar a luz dos hijas (hermanas de Frida).
La madre de Frida por otro lado, Matilde calderón, era hija de un fotógrafo de ascendencia indígena procedente de Morelia. Matilde había quedado particularmente sensible a causa de una aventura anterior que terminó de manera trágica. Frida recordaba que cuando tenía 14 años su madre le mostró un libro, encuadernado en piel rusa, “donde guardaba las cartas de su primer novio.
En la última página estaba escrito que el autor de esas cartas, un joven alemán, se había suicidado en su presencia. Ese hombre vivía siempre en su memoria”. (Herrera, 1985).
Al casarse ambos padres de Frida, las hijas anteriores del padre fueron enviadas a un convento.
“Debo haber tenido seis años cuando viví intensamente la amistad imaginaria con una niña de mi misma edad más o menos. En la vidriera del que entonces era mi cuarto y que daba a la calle de Allende. Sobre uno de los primeros cristales de la ventana echaba vaho y con el dedo dibujaba una “puerta”. Por esa puerta, salía en la imaginación con gran alegría y urgencia. Atravesaba todo el llano que se miraba, hasta llegar a un la lechería que se llamaba “PINZÖN”... Por la “o” de PINZÓN entraba y bajaba impetuosamente al interior de la tierra, donde “mi amiga imaginaria” me esperaba siempre. No recuerdo su imagen ni su color. pero sí sé que era alegre, se reía mucho, sin sonidos.
Era ágil y bailaba como si no tuviera peso alguno. Yo la seguía en todos sus movimientos y le contaba, mientras ella bailaba, mis problemas secretos. ¿Cuáles? No recuerdo. Pero ella sabía por mi voz todas mis cosas. Cuando ya regresaba a la ventana, entraba por la misma puerta dibujada en el cristal. ¿Cuándo? ¿Por cuánto tiempo había estado con ella? No sé. pudo ser un segundo o miles de años... Yo era feliz. Desdibujaba la “puerta” con la mano y “desaparecía”. Corría con mi secreto y mi alegría hasta el último rincón del patio de mi casa y siempre en el mismo lugar , debajo de un árbol de cedrón, gritaba y reía, asombrada de estar sola con mi gran felicidad y el recuerdo tan vivo de la niña. Han pasado 34 años desde que viví esa amistad mágica y cada vez que la recuerdo, se aviva y se acrecienta más y más dentro de mis mundos.”
La Frida con poliomelitis quedó inmobilizada y dolorida en cama, mientras un doble de ella misma, mantenía la omnipotencia motriz como si no tuviera peso alguno, no del modo en que por momentos el cuerpo de Frida parecía ser una carga tan pesada que llegó a escribir cuando los médicos analizaban la posibilidad de amputarle la pierna “pies, para qué los quiero si tengo alas para volar... Estoy preocupada, mucho, pero a la vez siento que será una liberación”.
Ahora bien, la polio fue tan sólo un anticipo de una serie de oportunidades en que su cuerpo la dejaba postrada en cama. Esta ocasión requirió mucha rehabilitación y dejó una secuela en una de sus piernas de por vida.
Frida “pata de palo”, como era nombrada en su infancia por sus compañeros, fue después la payasa la que con sus vestidos era seguida por los niños que preguntaban dónde estaba el circo, a ella parecía no importarle e inclusive exageraba estas características de su vestir llamando la atención por su excentricismo.
Sin embargo, la artista en ciernes comienza a demostrar su capacidad de superación desde muy joven y empieza a ayudar a su padre en su trabajo. La pequeña participa en tareas como el revelado o los retoques, y le asiste en la captura de imágenes: esta colaboración supone su primer (y fundamental) contacto con el arte.
En 1922 Frida Kahlo ingresa en la Escuela Nacional Preparatoria, donde entra en contacto con las ideas más progresistas de la época. Su inteligencia y su talento fueron su mejor defensa frente a las burlas ocasionadas por su cojera; su personalidad arrolladora se impuso y pasó a formar parte del grupo Los cachuchas, donde conoció a su primera pareja, Alejandro Gómez Arias.