jueves, 14 de mayo de 2026
TELÓMERO
jueves, 9 de octubre de 2025
ADN ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO
- Adenina (A).
- Guanina (G).
- Citosina (C).
- Timina (T).
La secuencia de estas bases actúa como un código que instruye a las células sobre cómo producir proteínas y llevar a cabo diversas funciones biológicas. Así, sus combinaciones son el origen de las diferencias entre todos los seres humanos y las especies.
¿Qué función tiene el ADN?
Una de las funciones más importantes del ADN es la replicación, un proceso a través del cual se copia el material genético antes de que una célula se divida. Imagina la secuencia: las dos cadenas de la doble hélice se separan y cada una sirve como plantilla para la síntesis de una nueva cadena complementaria. La capacidad de hacer copias de sí mismo posibilita que la información genética se transfiera de una célula a las células hijas y de generación en generación.
Además de la replicación, el ADN tiene una función crucial en los siguientes procesos:
- Expresión génica. Es el proceso por el cual la información contenida en el ADN se utiliza para sintetizar ARN y, luego, proteínas. Las proteínas son responsables de realizar la mayoría de las funciones celulares que ocurren en tu cuerpo, desde catalizar reacciones químicas como enzimas hasta proporcionar estructura y soporte a las células.
- Reparación del material genético. El ADN celular puede sufrir daños debido a factores externos como la radiación, productos químicos o errores durante la replicación. Las células han desarrollado mecanismos de reparación que identifican y corrigen estos daños en el ADN, asegurando la integridad del material genético. Estos mecanismos son cruciales para prevenir mutaciones que podrían llevar a enfermedades, como el cáncer.
- Metabolismo celular. El ADN interviene en el control del metabolismo celular con la ayuda del ARN y mediante la síntesis de las proteínas y hormonas. Pues existen secuencias específicas en el ADN que actúan como elementos reguladores, controlando cuándo y dónde se expresan ciertos genes. Esta regulación es esencial para el desarrollo adecuado de los organismos y para la respuesta a cambios en el entorno.
- Mutación. Las mutaciones, que son cambios en la secuencia del ADN, pueden introducir variaciones en las características de un organismo. Si estas variaciones confieren alguna ventaja adaptativa, es más probable que se transmitan a las generaciones futuras a través de la selección natural.
¿Conoces la historia del ADN?
Los científicos Francis Crick, de Gran Bretaña y James Watson, de Estados Unidos, fueron quienes iniciaron los estudios relacionados con el ADN. En 1953 publicaron la famosa estructura del ADN con doble hélice en un artículo de la revista científica Nature. Gracias a sus investigaciones, ellos ganaron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1962, compartiéndolo con el científico Maurice Wilkins de Nueva Zelanda.
Esta historia la conocen la mayoría de las personas interesadas en el tema, lo que ya no es tan conocido es la participación de Rosalind Franklin, una científica francesa refugiada en Inglaterra durante la guerra. Fue ella quien obtuvo la fotografía que mostró, sin lugar a dudas, la estructura ADN helicoidal de la molécula. En la actualidad, esta imagen es conocida como la famosa “Fotografía 51” y aunque no recibió reconocimiento, fue el soporte definitivo para Watson, Crick y Wilkins.
La publicación de la forma helicoidal del ADN representó una revolución en la biología, siendo uno de los avances científicos más significativos del siglo XX. En el presente, el estudio del ADN se realiza por medio de la biología molecular, permitiendo el desarrollo de nuevas disciplinas científicas, como la genética médica, la proteómica, la paleoantropología, la farmacogenómica y la genómica que estudian las bases moleculares y genéticas con sus interacciones en la célula. Los avances tecnológicos, sumados a estos estudios genómicos, han propiciado el hallazgo de tratamientos para enfermedades relacionadas con la herencia. Por ejemplo, la diabetes o el Alzheimer.
martes, 18 de junio de 2024
GENÉTICA
Hombres y mujeres son más diferentes genéticamente de lo que se creía: un tercio del genoma se expresa de forma diferente según el sexo
La mayoría conocemos las diferencias genéticas entre los hombres y las mujeres: los hombres tienen cromosomas sexuales X e Y, mientras que las mujeres tienen dos cromosomas X. También sabemos que los genes de estos cromosomas pueden actuar de forma diferente en hombres y en mujeres.
Sin embargo, un artículo reciente asegura que, aparte de los genes X e Y, todo un tercio de nuestro genoma se comporta de forma diferente dependiendo del género. Estos nuevos datos plantean retos para la ciencia, la medicina e incluso la igualdad de género.
El genoma humano
Tanto los hombres como las mujeres tienen prácticamente el mismo conjunto de genes, unos 20.000. La única diferencia física en la composición genética está en los cromosomas sexuales. El cromosoma Y solo lo tienen los hombres y, aunque el cromosoma X está presente en ambos sexos, las mujeres tienen dos copias de este cromosoma y los hombres solo una.
El cromosoma humano Y solamente contiene 27 genes y uno de ellos es el gen que determina el sexo (SRY) y que produce el cambio inicial en el conjunto de células del embrión de 12 semanas que desarrolla los testículos.
Hasta hace poco se pensaba que la mera presencia o ausencia del gen SRY era lo que distinguía a los hombres de las mujeres.
Como ya escribí anteriormente, en el cromosoma Y existen otros 26 genes y en el cromosoma X puede que incluso sean más de 100 (activos por partida doble en las mujeres y de forma simple en los hombres). Mis estimaciones eran que podría haber otros cien genes que se verían afectados de forma directa por los genes X o Y o por las hormonas que liberan.
Este nuevo artículo sugiere que había subestimado mis predicciones considerablemente.
Genes, proteínas y tejidos
Los genes son partes de una larga cadena de ADN y están compuestos por moléculas que contienen cuatro bases diferentes y cuya secuencia codifica las proteínas del cuerpo.
Nuestros 20.000 genes producen proteínas con funciones muy diferentes. Algunas generan las fibras de la piel o del pelo, otras hacen que los músculos se contraigan y otras transportan el oxígeno en la sangre. Muchas de las proteínas son enzimas que producen reacciones básicas para convertir la comida en músculo y energía.
Los genes funcionan haciendo copias de sí mismos y la secuencia base del ADN se copia en las moléculas de ARN que trabajan con los mecanismos de las células para producir proteína. Cuanto más ARN produzca un gen, más proteína creará.
Aproximadamente un tercio de nuestros genes se comporta de forma diferente en hombres y en mujeresEn la actualidad tenemos la tecnología suficiente para medir el número de copias de ARN que produce cada gen. Un gen que sea muy activo puede crear miles de copias, mientras que un gen inactivo apenas creará copias de ARN.
Esta regulación epigenética (“sobre los genes”) de la actividad genética permite la especialización de los diferentes tipos de tejidos corporales. Tu hígado y tu cerebro comparten los mismo genes, pero los expresan de forma diferente: un subconjunto de genes está activo en el hígado y otro subconjunto está activo en el cerebro.
La actividad de los genes en los hombres y en las mujeres
En su nuevo artículo, los autores Gershoni y Pietrokovsk analizaron el nivel de actividad de los mismos genes en hombres y en mujeres. Para ello midieron el ARN producido por 18.670 genes en 53 tejidos diferentes (45 comunes a ambos sexos) en 544 donantes adultos post-mortem (357 hombres y 187 mujeres).
Descubrieron que aproximadamente un tercio de dichos genes (más de 6.500) realizaba actividades muy diferentes en los hombres y en las mujeres. Algunos de los genes solo estaban activos en los hombres o en las mujeres, mientras que muchos genes estaban bastante más activos en un sexo o en el otro.
Unos pocos de estos genes mostraban actividad diferenciada según el sexo en todos los tejidos del cuerpo. Lo más habitual es que la diferencia solo estuviera representada en uno o en pocos tejidos.
Muchos de estos genes no estaban en los cromosomas sexuales: solamente unos pocos estaban en los cromosomas Y o X. ¿Cómo puede ser posible que un tercio de nuestros genes actúen de forma diferente en los hombres y en las mujeres?
Ahora entendemos que las proteínas funcionan en redes extensas y que si se modifica la cantidad de una proteína producida por un gen, también se modifica la cantidad de todas las proteínas producidas en muchos genes de una larga cadena de comando.
También sabemos que las hormonas tienen una gran influencia en la actividad genética. Por ejemplo, la testosterona y los estrógenos regulan muchos genes en los tejidos reproductivos y corporales.
Impacto en las características físicas
El funcionamiento de los genes diferenciados por sexo tiene sentido porque la mayoría afecta al sistema reproductivo, algo que sabemos que es muy diferente en hombres y mujeres. Por ejemplo, este nuevo estudio demuestra que las glándulas mamarias tienen la mayor frecuencia de expresión genética femenina y que los testículos tienen la mayor frecuencia de genes masculinos.
El desarrollo de tus músculos y de tu vellosidad dependen de los genesOtros genes diferenciados por género tenían que ver con la piel (en particular la vellosidad), los músculos, el tejido adiposo y el corazón, lo que podría explicar las diferencias de los sexos en la morfología corporal y en el metabolismo.
Se confirmaría un informe anterior en el que se explica que algunos de los genes diferenciados por género están implicados en el funcionamiento cerebral, algo que volvería a abrir el debate sobre las diferencias en el comportamiento masculino y femenino.
Impacto en la susceptibilidad a padecer enfermedades
Estos nuevos hallazgos podrían explicar por qué los hombres y las mujeres muchas veces reaccionan de forma distinta a las enfermedades, implicando que los tratamientos deberían estar basados en estudios de ambos sexos.
Hace mucho tiempo que sabemos que hay muchas enfermedades que son más comunes en hombres (como el parkinson) o en mujeres (como la esclerosis múltiple).
Este estudio demostró que algunos de los genes diferenciados por sexo estaban asociados con determinadas enfermedades. Por ejemplo, un gen de prevalencia en el género femenino está implicado en la homeostasis cardiovascular y en la osteoporosis, mientras que un gen de prevalencia en el género masculino está relacionado con la tensión alta.
Este nuevo estudio también demostró una gran diferencia en la manifestación de un gen de gran importancia en el metabolismo de medicamentos, lo que explicaría por qué los hombres y las mujeres reaccionan de forma diferente.
La Organización para el Estudio de las Diferencias de Género lleva tiempo haciendo campaña para que se incluyan a las mujeres en los ensayos clínicos y los resultados de este estudio deberían darles la razón. Nos guste o no, las pruebas demuestran que los hombres y las mujeres son mucho más diferentes a nivel genético de lo que pensábamos.
¿Qué suponen estos nuevos descubrimientos para los avances en la igualdad de género? Si se interpretan de forma negativa podrían revivir estereotipos sexuales obsoletos, mientras que si los interpretamos de forma positiva podríamos obtener avances en la medicina y en el tratamiento de enfermedades.




